Mostrando las entradas con la etiqueta Torres. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Torres. Mostrar todas las entradas

martes, julio 28

Los perros - Apunte - Torres - Eloy

Torres era un muchacho práctico. Trabajaba de cajero en un WalMart mientras estudiaba derecho, luego consiguió chamba de policía municipal. En una ocasión devolvió a su duaño un fajo de billetes. Luego lo ascendieron a jefe de un comando antirrobo de casas habitación. Lo castigaron cuando denunció que sus subalternos tenían un departamento donde guardaban lo robado. Su nombre completo era Carlos Torres, pero aquí le llamaremos por su apellido para no confundirlo con Carlos. Además, como a Pereira, quizá el apellido logre tener la simpatía del lector, o la antipatía, da lo mismo. Torres jugaba futbol en la calle junto con Alex y Carlos cuando eran niños. Llegó a casa de los perros porque lo necesitaban para sacar a uno de ellos de la cárcel… ¿Eloy? Sí, tal vez Eloy, el pícaro, el seguro de sí mismo que de pronto despertó en una celda. Pero cuando llamaron a Torres, resulta que a él también lo habían metido preso por robar un carrito HotWheels de WalMart. Allí, en los separos, entablan una conversación que comienza por El Apando. Juegan a mirar a través de los resquicios que se abren entre la gente amontonada. Miran figuras en las paredes, inscripciones y dibujos de penes. Nombres. Y dejan también su impronta. Desde entonces se hacen amigos. El policía y el pintor. El policía que debe sofocar a los manifestantes globalifóbicos en Guadalajara, que se encuentra conun poeta pedorro tipo A. Z., al que le dicen AZ, que exige y luego ruega no ser detenido porque es poeta, poeta del barrio. Cuenta cómo dejó chimuelo a Mario, de ahí que Torres lo reconozca y decida darle lecciones con un tehuacanazo. No personalmente, porque T es un caballero.