domingo, septiembre 16

Furia

Te propusiste seguir hasta que el brillo de tu espada se opacara con la sangre de los guerreros que se precipitaban hacia ti como un derrumbe. Nadie sabía que el miedo te provocaba disimulados estertores. Avanzaste porfiado en que más valía un gesto de pavor disfrazado de furia que la solemnidad del que se da por vencido antes de gritar siquiera el nombre de su patria. Sólo una imagen pudo detenerte: la tuya, mirándote desde el reverso de un escudo roto bajo las patas de tu caballo.