lunes, octubre 25

Notas sobre una invasión

Miles no pueden ya contar su periplo

en cuartos de hospital blindados,

bajo sábanas como fantasmas,

el aire a expensas de un robot

con lenguaje de burbujas.

No me pesan veinte días de techo lento

aunque me acusaran de ser atendido como un dios,

como si dios no fuera capaz de salir de su cama

y tuvieran que limpiarle el excremento.

No soy sino uno de miles fatigados

de pesadillas sin descifrar.

La otra tarde me puse de pie y bebí té en el patio,

el aire hizo combustión

en mis circuitos hambrientos.

Supongo que de eso

se trata todo.


domingo, octubre 17

Jesús en la boca

Ha de estar mejor aquí que crucificado:

Jesús anda por tu boca como en un tour

cuatro estrellas, señala con el índice y ríe

de esas bromas que llama pecadores.


No deja para mañana lo que puede hacer hoy:

convierte el vinagre en vino de altura,

el mismo con el que celebró a los novios

que luego se fueron cada uno por su lado.


Aquí se explaya sin reservas sobre su amigo,

la peste de Lázaro cubierto de harapos: Lázaro

es sonoro y había de volver como un espectro macabro

para asustar a las palomas.


Jesús es una bacteria entre los dientes,

el bermejo en las encías.




sábado, octubre 16

Una ciudad

Una ciudad se dice sobras del mercado,

panfletos, carnes blandas del presidio,

moscas

y un desayuno en el puerto. Papeles

pegados a suela de sandalias,

puertas entreabiertas.

 

Una niña ensaya

su jeroglífico en la madera.

 

Una ciudad se enciende

con pasos forasteros,

gestos ruines

de asesinos en ventanas

limpias,

piedras sueltas,

ladrones de dientes, fantasías

como párpados a punto

de zarpar.

 

Una ciudad vive un segundo

o un milenio, vive

y luego no quedan ni los pasos,

los restos son simple basura.