lunes, octubre 25

Notas sobre una invasión

Miles no pueden ya contar su periplo

en cuartos de hospital blindados,

bajo sábanas como fantasmas,

el aire a expensas de un robot

con lenguaje de burbujas.

No me pesan veinte días de techo lento

aunque me acusaran de ser atendido como un dios,

como si dios no fuera capaz de salir de su cama

y tuvieran que limpiarle el excremento.

No soy sino uno de miles fatigados

de pesadillas sin descifrar.

La otra tarde me puse de pie y bebí té en el patio,

el aire hizo combustión

en mis circuitos hambrientos.

Supongo que de eso

se trata todo.


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