martes, noviembre 30

No quieres llegar al final

Los muertos se levantarán del cemento,
se sacudirán el polvo y enjugarán la sangre
de utilería: nadie tiene por qué morir
en serio, ni mucho menos en serie.
¿Los créditos aparecen
y no han abatido al villano?
Huye, anda por la sombrita,
donde no pega el sol ni nada pega
con nada ni contra nada.


lunes, noviembre 8

El alma

He inflado dos, tres globos de colores

para fortalecer mis pulmones.

El doctor me lo indicó, sin advertir

lo que mi religión dicta:

en el aire que respiro está mi alma.

Yo espiro, algo la mantiene unida

a mis alveolos, aspiro y vuelve.

Pero si soplo y la encierro en un globo,

en dos y hasta en tres, me quedaré

con poca alma para hacer frente

a la noche, al frío, y mi cuerpo

no podrá tener más religión.


miércoles, noviembre 3

Si César no hubiera cruzado el Rin

no presionaría ligero el teclado ni pensaría

en las bocinas fantasma del monitor

ahora que mis pulmones respiran polvo

y me viene a la mente Vallejo —el golpeteo

no alude a la tragedia que improvisa.

Si Bruto no se hubiera entusiasmado

buscando el tesoro

en el cuerpo absorto de César

no esperaría escuchar aquí los cencerros

del camión de la basura al mediodía

ni la lavadora en el cuarto de servicio,

no presenciaría cómo las cortinas se inflan

a las 11 de la mañana, 21 grados celsius

y tras la ventana las toallas cuelgan como banderas

de países a punto de hacer la guerra

luego de décadas de vituperios.

Diablos, el lenguaje hace lo que quiere,

o el inconsciente, o es inconsciente

el lenguaje o abusa de su consciencia

porque yo no uso nunca la palabra vituperio

y escribo y el diccionario de mis genes le trae a cuento

sin que cuente, ni nada cuente.

Vituperio es aquello que Bruto le endilgó

con singular aprecio a César

en contra de su circulación peatonal y sanguínea.

Es lo que César debió pensar

cuando miró a los ojos de Bruto

y desató en su amigo la fascinación gore

de agujerear la materia viva.


martes, noviembre 2

Cuestiones genealógicas

No desciendo de mexicas, su imperio

no impera en mis genes. 

No me molestaría el parentesco

con el cantor Netzahualcóyotl,

pero qué mejor hilo que el tendido

por sus palabras de agua

entre las piedras.

No desciendo de reyes

ni de nobles españoles,

si fuera real mi apellido

y no invento de frailes dominicos

mi heráldica transitaría

la fórmula ribonucleica del Cid,

aunque algo ya deteriorada.

Carezco de pedigrí e ignoro

los avatares de mi sangre,

mis glóbulos blancos y rojos

dan por sentado que vienen de tan lejos,

tan lejos como puede estarlo

la primera célula en un charco sucio.