Camino a
la hora en que la luz pierde su origen
y tropiezo con una botella verde de plástico
en un jardín, junto a hojas secas. Las hojas
hallarán su rumbo al pudrirse, pero la botella,
la botella que proviene del petróleo, petróleo
que no es sino antiguos huesos de dinosaurios,
no encontrará paz, no se deshará en polvo,
no dará color a los árboles ni se transformará
en gusanos ni en esos animales llamados humanos.
Esta botella verde perderá su etiqueta, será aplastada,
desteñida bajo el sol, olisqueada por perros,
recipiente de aguarrás, barco de niños
o simple contenedor de tierra
bajo las capas de la tierra, un recordatorio
de que lo instantáneo al sobrevivir
más de la cuenta, estorba.