En la medida de mis
posibilidades, esto que me rodea, el mármol, la
ética de Propercio, los almidones tejidos en concha
nácar, me supera, a mí, al asesino de su
propia familia semántica: en los corredores de un
sentido disperso, soy semen descarrilado. Merecía
esto y más, qué inconsciencia atascarse en años
no consumidos, qué trivialidad pasar como quien no
quiere la cosa, vaya predisposición a la bancarrota.
jueves, febrero 27
viernes, febrero 21
Lo que bien o mal, acaba
Nada,
o apenas un trozo de algo a punto de estallar:
gangrena, dinamita,
fuegos artificiales.
Y eso que hoy desayuné como si descansara
en armiño, embelesado
como una tela rota. Vaya imagen,
estoy en el invierno de un decir que fue
fuego,
liquidez,
vitamina pura.
Y no maldigo
todavía
porque a lo lejos
se mira la silueta de los días
ahorcados
bajo el árbol genealógico.
o apenas un trozo de algo a punto de estallar:
gangrena, dinamita,
fuegos artificiales.
Y eso que hoy desayuné como si descansara
en armiño, embelesado
como una tela rota. Vaya imagen,
estoy en el invierno de un decir que fue
fuego,
liquidez,
vitamina pura.
Y no maldigo
todavía
porque a lo lejos
se mira la silueta de los días
ahorcados
bajo el árbol genealógico.
miércoles, febrero 12
Era de esperarse
En la espuma de estos días,
la extendida a lo largo y anchode la friolera donde guardamos el pan ácimo,
allí donde la polvareda, la realidad momentánea,
donde se enderezan cabos sueltos, se restablecen
árboles genealógicos y se cortan las ramas agujereadas
por ideas que hacen su nido con la obsesión
de pájaros carpinteros.