Por la
noche las cucarachas se adueñan
de la cocina. Mi madre las extermina
dándoles veneno, insecticida, azúcar
para que se inflen y exploten
como vacas perdidas en el desierto.
Eso quiere mamá, que desaparezcan
de la casa, pero no sabe que han colonizado
el planeta. Las cucarachas anegan
los partidos políticos, las transnacionales,
el buró de crédito y la bolsa.
Su verdadera intención es combatir
el exceso poblacional, poner a prueba
su resistencia: las cucarachas que logran sobrevivir
a las acechanzas en la cocina
se integran a las grandes huestes
de fanáticos de las fake news, practican el TikTok
o hacen un viaje iniciático a las estrellas
en su nave espacial.
Regresan más convencidas que nunca
de que estás para servirles.