sábado, marzo 13

He-Man

Encuentro en el cemento un brazo de plástico. De He-Man ha de ser. Me recuerda al que tuve. Cuánto habrá pasado para estar entre mis dedos. No hay manera de averiguar su pasado, sus gestas o aquel momento en que fue vencido. ¿Fue vencido? Quizá tuvo que deshacerse de este brazo para sobrevivir a los dientes de un niño, de una mascota furiosa o de una puerta despistada. Meras suposiciones, lástima que no haya estudios forenses para héroes de plástico. ¿O me equivoco? Pudo haber sido traficante de miembros de otros monitos, ladrón de joyas de fantasía o explorador de ventanas ajenas. Nunca lo sabremos. Lo vuelvo a colocar en la banqueta, junto a un popote y una rama de naranjo seca. No me serviría de nada llevarlo a casa. No hay quien lo necesite.


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