jueves, noviembre 9

Poema sin pájaros

No escuché pájaros en los párpados de la mañana,
no aletearon rumbo al pino que rasga con sus piñas
la silueta en la ventana, ni tampoco voló ninguno
a punto de arrollarlo con la llanta del auto, tampoco
pisé alguno sin querer en la universidad confundiéndolo
con el cemento que apenas si recuerda su origen de aire,
nada de alas se estrellaron contra la puerta de vidrio ni miré
ninguna película con pájaros asesinos ni pacifistas,
no tomé un pájaro asustado en mis manos ni me pregunté
por su instinto de libertad o por qué no ha sido
atrapado entre las cortinas beige de la sala,
no hubo pájaros clavados en mi sueño ni nadie
tiró imanes para pájaros en la banqueta,
tampoco topé con el más sabio de su especie
ni hojeé libros con ilustraciones de pájaros exitosos,
con fotografías aéreas o símbolos del vuelo, no busqué ni hallé
restos de pájaros ni plumas enfermas o cantos quebrados o
silbidos azules, en este poema no hay
pájaros.


domingo, noviembre 5

Última naturaleza

Como el colchón abandonado en la calle
luego de una inundación,
en mí las ratas han hallado nido
a la medida de sus necesidades.
Oigo sus chillidos resplandecientes de vida,
vida que saltará por las ramas
y se cubrirá de las indiscreciones
de la gente en el café.
Son las cosas que suceden costillas adentro.
Ah, y además debo confesar que alucino,
estoy casi seguro de que las cucarachas no recorren
mis brazos o me hacen caricias en el cuello:
son falsas como un político
en busca de su candidatura en el partido.
Yo no sé hacia dónde voy ni por qué estoy aquí,
se lo he preguntado a los paisajes
abandonados en la carretera.
Lo cierto es que no quiero irme,
prefiero la esquizofrenia

de un caleidoscopio
cansado de estar bocabajo en el librero.