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martes, julio 28
Los perros - apunte - Mario - Mayra
Mario salía con Mayra cuando lo deslumbra Azucena. Apareció de la nada: una aparición como las que solía presumir Carlos, muy con su Laura. Azucena no era una entelequia, sino una persona hermosa de carne y hueso. Además, le hablaba con simpatía, le parecía, cuando menos, enigmático. ¡Mario, el intelectual que siempre quería derrotar a todos en el salón con sus comentarios eruditos, le resultaba enigmático! Eso se lo había dicho a Carlos Azucena, y Mario no cabía del contento.
Los perros - Mayra - a Mario
Mi querido Mario, he recolectado para ti una colección de
escarabajos que te refrescarían la memoria para regodearte con tus conocimientos sobre esa obra de Edgar Allan Poe que
no dejas de alabar. De niño la leíste en su versión de novela gráfica, así que retienes la impresión de su dibujo con una nitidez que hasta a mí me has transmitido. Al investigar en mi manual de entomología me encontré que el más parecido a su imaginación sería uno del género Chysina, en particular la familia de los llamados en inglés golden scarabs, cuyo brillo refiere al de ese metal tan añorado por los alquimistas. Como no existen realmente escarabajos con la figura de una calavera en su tórax, Poe añade al amuleto una característica correspondiente a una mariposa africana, una Lepidoptera también llamada esfinge calavera o esfinge de la muerte: la Acherontia atropos. Su patrón de escamas produce un efecto visual antropomorfo, es decir que esta figura solo es de interés para los humanos porque, de acuerdo a nuestra perspectiva, refiere a nuestro cráneo. A mí me parece que también podría ser el cráneo de un perro ─o de una perra─ si el observante fuera un canino con el mínimo interés de espejearse. Por suerte, a las perras y a los perros les da lo mismo si esta especie que vive entre dos y ocho semanas y llega a alcanzar hasta los 13 centímetros de longitud y llega a pesar hasta 3.5 gramos, lo que la convierte en una de las polillas más pesadas del mundo. En eso se asemeja a ti, Mario, que eres de las personas más pesadas que he conocido. ¿Todavía sigues lanzando frases en alemán mientras juegas al póker con los otros perros? Me han dicho que es así como delatas una buena combinación de cartas.
La superstición derivada de semejante efecto ha fascinado también en el mundo cinematográfico, si consideramos el cartel de El silencio de los inocentes, donde pienso que el rasgo se exagera en aras del diseño gráfico. Considero una tontería tomar esta imagen tan sugestiva como un elemento del mal agüero. Si es que representa a los muertos bien podemos interpretarlo como una visita de nuestros ancestros. Y aunque fuera un aviso del porvenir, deberíamos sentirnos honrados de que alguien del más allá nos avise de la reducción de nuestro tiempo. Que vaya a ocurrir en circunstancias fatales es solo una manera de ver. Que el mismo Poe haya considerado la existencia de esta mariposa en "La esfinge", un relato breve y poco conocido de 1846, muestra la posibilidad de que realmente se haya basado en ella para imaginar su escarabajo de oro.
Yo no me meto demasiado en esas vueltas laberínticas
de las influencias y lo que llamas intertextos. Solo quería quedar bien contigo que te las das de erudito. Sé que te encantará mi
colección de escarabajos recolectados en El Palomar porque el de Poe te transfiguraba la expresión hasta lo sublime cuando lo nombrabas (¿Te gustó mi alusión romántica, literato? Sé que
no te gusta que te digamos así porque suena impostado, pero te lo digo ahora
mismo porque, aunque esté feliz gracias a ti, también tengo reclamos que
hacerte.). Seguramente por todo lo que lo rodeaba: la aventura, el enigma, el
desciframiento a medias.
En El Palomar (adonde no has querido
acompañarme por temor a que mis padres sepan de tus intenciones
eróticas, descubran que no tienes ni un centavo y que, para colmo, estudias
Letras) no hallé muestras de la esfinge calavera, que es africana, ni del escarabajo dorado, que debe estar girando alrededor de una fogata en la selva amazónica, pero sí me hice de un magnífico ejemplar de Strategus aloeus, coloquialmente
llamado escarabajo rinoceronte por su evidente parecido con este animal
africano. Pero disiento: el mamífero Ceratotherium simum y sus derivados
son, al contrario, reflejos imperfectos de este insecto fenomenal. No de balde
el mismo Poe decidió hacer de él un amuleto, el órgano vital de ese cuento
maravilloso.
Mario, no tienes idea de lo contenta que me siento con el
kit para atrapar insectos que enviaste a mi casa. No me importa que sea para
niños y venga en color verde olivo. La red y los sujetadores han sido
especialmente útiles con las mariposas. Sé que fuiste tú quien lo envió, aunque
carece de remite. Debe ser una de tus jugarretas, cuyo único propósito es movernos
el piso. Me recuerdas aquella ocasión no muy lejana en que recibí telegramas
todos los días. No eran más que citas de libros que yo les había comentado
haber leído. De verdad que te pasas, Strategus aloeus, con tus
puntadas.
(Mayra)
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