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domingo, febrero 26

Los dioses me han abandonado

Es cierto que yo los abandoné primero:
pero no pensé que se irían alejando
como el equipo de futbol de la cuadra
al ser goleados.
He perdido quizá más de lo que he ganado,
pero es terrible ver que el partido
agoniza allá al frente,
entre la portería de ladrillos del adversario
mientras me consumo en la defensa de nadie,
entre autos que deben detenerse
para no interferir el juego nulo.

jueves, febrero 16

De lo sublime

A la salida de un concierto de silencio
encontré varios filósofos.
Argüían su odio por los poetas,
aunque no a la poesía:
se les representaba
con una vestimenta sublime y brillante
─tal vez la imaginaban maquillada
como a un maniquí en la vidriera.
También había algunos poetas, maestros
de generaciones
que habían asistido como oyentes:
comenzaron a discutir
sobre el fin de todas las cosas.
Hablaban de la poesía verdadera
con genuina admiración, como quien
ha salvado su mundo
de un terremoto bestial.
Yo me escabullí por un claro que avizoré
entre unos y otros.

domingo, febrero 5

Salvado

Estuve aquí de pie

esperando una visión

que no era para mí.

Ya se habían repartido

y sólo me quedaba

arrebatar la tuya.


viernes, noviembre 4

Como Superman

Dios convierte en cenizas

al que lo mira, habla con palabras

glaciares, mueve montañas inexplicablemente

e inunda ciudades

que lo han perdido todo, que perderán aún más.

Dios todo lo puede, como Superman.

Una paloma y un hippie le hablan al oído, una anomalía

que sus fans han llamado dogma de fe.

En su delirio, se disfraza del pordiosero que arrastra

tesoros dentro de un carrito de supermercado, de la niña

que nos ofrece fruta en la terraza del café,

del hombre que trabajaba de cocinero en un restaurante

y ahora cuida a su anciana mamá, pero al que últimamente

no se le ha visto por el rumbo.


martes, febrero 8

Otra invasión extraterrestre

Criado en el espacio, el diablo ha hecho nido

en las entrañas del planeta. Se las sabe de todas todas

para vengarse por ser exiliado de su paraíso egocéntrico.

Castiga a dios proporcionándonos placeres

como la carne, el dulce fervor de los pasteles.

Pero dios piensa que hay cosas mejores

que hacer el amor con una muchacha 

ansiosa, fumar un porro en la playa.


lunes, diciembre 20

Cristo no me habla

Se queda inmóvil en un punto incierto,

la mirada perdida, masculla su miseria,

hace como que no me oye, me ningunea.

Es una estatua en la cima de un monte,

un dije de plata en el cuello del asesino,

un rostro barbudo en una pared orinada,

un sándwich en la basura, un lavabo sucio.

No me habla, y lo que murmura me traspasa

como al viento invisible, sin daño alguno.

Sigue apoltronado, sin mí como un pastor

que ha dado su oveja por perdida.

Cristo me ha negado más de tres veces

porque mi fe es un perro enjaulado

que ladra y no muerde, un álamo podrido,

una profecía falsa, una enfermedad

degenerativa. Cristo no me oye:

está embelesado con los buenos,

con las moscas muertas que todavía

no lo saben. No me atiende, aunque

toco a su puerta como un niño

disfrazado, con mi bolsa de dulces

en la mano tendida. Si no me abre,

tiraré la puerta a patadas, lanzaré

huevos hediondos a su ventana.

Cristo no quiere oírme, pero no me odia:

es solo que está crucificado.


domingo, diciembre 12

El Cristo de la Columna

Para Amaranta



Hay en una ciudad entre las montañas

un Cristo con las costillas rotas:

pertenecieron a alguien que bebió

y partió el pan como cualquiera.

La madera del Cristo es preciosa

en el mismo grado que su dolor:

su torso enjuto, la boca torcida

por los pecados que hemos coleccionado

quienes no atendemos aquello de la culpa.

Un Cristo astillado besa el suelo

con sus huesos: los moretes de su rostro,

las llagas, los pies negros hechos trizas

desencajan el viento claro de un templo 

bajo la custodia de San Martín de Porres

y San Francisco de Asís, que amaban

y eran amados por animales.

Un atribulado Cristo mal comprendido.

Un sucio Cristo azorado de su divinidad.


lunes, noviembre 8

El alma

He inflado dos, tres globos de colores

para fortalecer mis pulmones.

El doctor me lo indicó, sin advertir

lo que mi religión dicta:

en el aire que respiro está mi alma.

Yo espiro, algo la mantiene unida

a mis alveolos, aspiro y vuelve.

Pero si soplo y la encierro en un globo,

en dos y hasta en tres, me quedaré

con poca alma para hacer frente

a la noche, al frío, y mi cuerpo

no podrá tener más religión.


domingo, octubre 17

Jesús en la boca

Ha de estar mejor aquí que crucificado:

Jesús anda por tu boca como en un tour

cuatro estrellas, señala con el índice y ríe

de esas bromas que llama pecadores.


No deja para mañana lo que puede hacer hoy:

convierte el vinagre en vino de altura,

el mismo con el que celebró a los novios

que luego se fueron cada uno por su lado.


Aquí se explaya sin reservas sobre su amigo,

la peste de Lázaro cubierto de harapos: Lázaro

es sonoro y había de volver como un espectro macabro

para asustar a las palomas.


Jesús es una bacteria entre los dientes,

el bermejo en las encías.




domingo, febrero 28

Alguna vez tuve un dios

Lo armé con una página de papel

que doblé en dos, tres partes.

Lo coloqué sobre la repisa a manera de altar,

le hacía una señal de respeto antes de salir

a la calle, le encomendaba 

el cuidado de lo que iba pasando.

Un día una ráfaga de viento lo voló:

salió sin aviso por la ventana.


jueves, mayo 21

Dios

Cómo puede exigir
ese aro imbécil que flota 
en las cabezas de los bienaventurados.
Cómo puede ser tan ingenuo,
estar tan fuera de la realidad
si lo sabe todo desde el inicio,
si da inútiles esperanzas
que pisaremos con insidia.
Nos conoce milímetro a milímetro
y aun así se relame los labios
cuando distraídos
le damos la razón.
Gusta de acariciar profecías
como a gatos indiferentes,
echárnoslas en cara,
atrapar a los santos en su aureola
y desfilar su bonhomía
frente a las narices de quienes nos equivocamos
incluso al elegir un par de calcetines.

viernes, noviembre 8

Pie de página

Quiero decirles, a aquellos que no lo sepan ya,
que Dios es aterrador de mil maneras,
pero sobre todo nos confunde
con su tan reverenciada fe —y no una fe de erratas—
a seres blandengues como nosotros.
Ignoro por qué espera tanto de nuestro camino ciego,
por qué se vuelca en arrebatos místicos en busca
de un buen pensamiento, de una guerra santa
contra los hábitos que nos hacen
lo que somos: huesos, sangre, pellejos, barro
que alguna vez tomó en sus manos invisibles.
Esto de la fe trae consecuencias funestas
a seres volubles que nos sostenemos en dos pies
si tenemos suerte, que no somos montañas.
Si fuéramos esos seres de luz de los que tanto hablan
los libros que se abrogan el derecho a lo divino,
no estaríamos aquí hablando, temerosos de salir
a una distancia poco prudente.

domingo, enero 27

Job

Cuánta fe tenía que aunque un rayo asesino y divino
fulminó a su familia, le fue otorgada otra.
Es como si Dios se formulara desde arriba
su propia versión del mundo.
No siente como nosotros, mira todo desde lejos
—el diablo es apenas una pequeña hormiga roja
con la que a veces habla.
Somos su creación más querida y apreciada,
su abominación y la prueba irrefutable
de que no solo existe,
también ha ido aprendiendo a hacer
una que otra broma.

martes, julio 18

Hablo con Dios

regularmente, abriendo y cerrando puertas por las
que no sé si entro o salgo, le hablo y a veces solo
responde sílabas insignificantes, trozos de paisaje,
charcos apestosos, aves muertas sin posibilidades.

miércoles, mayo 24

Ahora comprendo a Judas

Si Dios me ama no es correspondido.
Solo quiero una relación de interés:
que me dé buena conciencia, tranquilidad
y me deje ver en paz mis series de Netflix.
Por otro lado, me cagan sus favoritos:
siempre esgrime una buena razón
para tenerlos olisqueando sus faldones.
Debo ser un tipo débil de carácter,
pero a mí no me engaña. Dios no comprende,
no sabe a ciencia cierta cómo somos los humanos
porque Él fue un humano de excepción.
Solo se lamentaba de nuestra falta de amor.
Y no se da cuenta de que es el motivo de mi odio.
Un Dios para el que no corre el tiempo, un Dios
cuyo amor está tan lejos como un ovni
en un bosque nublado.


lunes, mayo 8

Yo he hablado con Dios

Contrario a lo que cualquiera creería, no ha sido
porque soy buena persona. Dios me habló,
me dijo que soy una basura en el medio de la calle,
una brisa pasajera y molesta en su pequeño diario
donde escribe las faltas de los millones que entretienen
su carencia de amor. No he querido ser irrespetuoso
porque Él siempre tiene la razón. Y no es ironía, o la ironía
viene después: yo podré desgranarme los cabellos
argumentando en contra, flagelarme, echar reparos
y sin embargo al final, si deseo un dormir tranquilo,
la sonrisa de mis padres a la hora de la cena, el aprecio
de mis hermanos y sobrinos los domingos de parque,
no hay de otra: he de aceptar esta culpa como los débiles,
mostrar mansedumbre, aunque por dentro, muy oculto
detrás de una arteria oscura, piense en cómo salir de esta.