domingo, octubre 17

Jesús en la boca

Ha de estar mejor aquí que crucificado:

Jesús anda por tu boca como en un tour

cuatro estrellas, señala con el índice y ríe

de esas bromas que llama pecadores.


No deja para mañana lo que puede hacer hoy:

convierte el vinagre en vino de altura,

el mismo con el que celebró a los novios

que luego se fueron cada uno por su lado.


Aquí se explaya sin reservas sobre su amigo,

la peste de Lázaro cubierto de harapos: Lázaro

es sonoro y había de volver como un espectro macabro

para asustar a las palomas.


Jesús es una bacteria entre los dientes,

el bermejo en las encías.




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