domingo, julio 17

Aves

He visto varios pájaros muertos

en el jardín de la universidad, ahí

entre laptops que se abren y se cierran

como la vida alegre y pensativa, los zapatos

de moda que trajinan alrededor de las raíces.

He visto varios pájaros muertos, pero no

presencié su muerte. ¿Es la vida también

estos despojos que las hormigas llevan

antes de que el otoño arrase?

¿Es un ave esta que aplanada en el asfalto

dividía el aire hace poco?


sábado, julio 16

Imaginen la barrera entre nuestros mundos

No quisiera alarmarlos, ni que fuercen

sus sentimientos hacia mí, no

es por llamar su atención que se los digo:

hacia dentro de mis ojos, si miran bien

se alza una ciudad destruida

por alimañas como ustedes.


domingo, julio 3

Este poema no ha de durar

Si yo soy temporal, ¿por qué
ha de vivir más? Ni siquiera
le circulan buenas o malas ideas,
anda solo por el mundo, por
las calles: perro amarillo,
paloma de la miseria.
No tiene derecho a mirar, a
tocar el cuerpo de otro poema.
Ha de estar más solo de lo
que yo he estado, entre
paredes donde se escribe
y cada nueva palabra va
borrando la anterior.
No habla contigo.

La espera

La citó fuera del cine del centro comercial
de moda. Esperó entre el olor a palomitas
y el zumbido que hacía el refresco al llenar
el vaso. La esperó en el tercer piso,
imaginó su cabeza como la de una hormiga
observada por Gulliver mientras crece
en la escalera eléctrica.
La esperó porque ella aseguró que allí estaría.
Después de media hora, decidió ver solo la película:
trató de salvar al mundo
sin que nadie le creyera.

viernes, junio 24

Serie

Miro la tercera temporada de Justicia Joven
en HBO+. Confieso que estoy intrigado,
absorbido por una historia donde grises, azules
rigen las vidas animadas de estos personajes
que se han vuelto compañeros en lo cotidiano:
me preocupan, sé sus nombres, quiero avanzar
como si el siguiente capítulo desentrañara
misterios interplanetarios de una vez por todas.

domingo, junio 12

Superman

Superman escupe, Superman eructa,
Superman se pedorrea a lo largo del pasillo.
Vomita la hamburguesa de MacDonald’s,
la pizza que compró en el centro,
las papas fritas que siempre carga.
Lo suyo es librar a la Tierra, a esta su casa
de los bribones que nunca faltan,
siempre sobran. Tome asiento, por favor.
Superman ataca la comida chatarra con enjundia
como a su peor némesis: se sacrifica
por el mundo, por el mundo se infla como
un refil de Coca-Cola, como palomitas
en el micro, como una idea pensada por su época,
un globo de helio con hambre infinita.

viernes, junio 10

Ya lo dijo Fabio

Nadie lee poesía: ni los periodistas
ni los políticos que recitan al azar,
ni los antologadores ni los burócratas
amantes de la poesía.
Ni las telefonistas que hablan a deshoras
para ofrecer créditos imposibles.
Nadie lee poesía.
Los narradores se preguntan
qué vende la poesía hoy en día.
Nadie lee poesía:
hay cosas más urgentes.
En ocasiones me entrevistan
pero el entrevistador tampoco lee poesía
y pregunta de qué trata mi libro.
No la certidumbre que dan
los libros de autoestima.
La poesía es ¿decadente?, ¿juguetona?
¿disfuncional?
Lo saben las cofradías
a quienes advierte la devaluación:
con pupilas deseosas
despilfarran poemas.

jueves, junio 9

Estoy harto de mi poesía

Sus palabras huelen a la sangre seca
de las carnicerías.
Estructuras abominables
como hordas de zombis,
puntos de vista que apenas
dan en el blanco de la página.
En la construcción del poema
incoloro, escribo sin ánimo:
engendré un ser que la gente
evitará al pasar.

miércoles, junio 1

Economía circular

Mientras escribo un poema que valga
la pena o la felicidad, me quedaré
con este. Algo temporal, sin pretensiones,
para reciclar cuando haga falta.

miércoles, mayo 11

La gente pasa

Un hombre abraza a su bebé
sin apartar los ojos del celular.
Una chica morena pedalea
lentamente sobre la banqueta,
como si en su destino nadie la esperara.
Un joven de cachucha gris me mira
como ajustando cuentas: si yo colecciono
a quienes pasan, algo o alguien me presta
atención, una atención de paso, apresurada.
Las mujeres rosas que pasean a sus perritos
parecen demostrar la actualidad
del cuento de Chéjov. Gente solicita
una moneda, canta, abre un estuche
con joyas hechas a mano. Yo sólo
soy un mirón, un observante inmóvil
y periférico, apostado en un asiento
con vista a donde pasa la vida, se aleja.

sábado, marzo 19

Diégesis

Observo un pájaro o un auto:

la raya que la cámara de video

escribe con luz en la pantalla.

El arbolito de naranjas agrias

mueve sus ramas cuando, al fondo

aparece el rojo y ruidoso camión

de la Coca-Cola. ¿Por qué miro

desde mi habitación en lugar

de irme a sentar en la cochera?

La cítara y el tambor, los cascabeles

en los tobillos del que danza

se oyen hasta mi cuarto de azotea.

Todavía no aparecen en la pantalla

pero se van acercando, espero

que irrumpan la sombra

con Parkinson del naranjo

la cancelería geométrica, los autos

anclados al pavimento.

Imagino: tocarán el timbre

para pedir dinero y yo

permaneceré en mi sitio, azorado

de lo visto en el celular.1



1 No aparecieron.

miércoles, marzo 16

Ectoplasma

Como el fantasma

que piensa atravesar

su primera pared,

trato de reconstruir

los cielos rojos

que tuve en mis manos,

vendándolos

en el hospital

de la memoria.


jueves, febrero 24

viernes, febrero 11

Un poema héroe

Este poema salvará

a las ballenas

de la extinción.

Promoverá

las ventajas de habitar

entre sus tripas

como lo hiciera Gepeto

en busca de su títere,

como Jonás

para advertir

lo que todo mundo

ya sabía.

Adivina una guerra

de popotes infelices

en la nariz

de los cormoranes.

Este poema nos librará

del apocalipsis nuclear,

del calentamiento global.

Es un poema-protocolo

de sobrevivencia:

salvará

a los koalas,

a los osos polares,

a la selva del Amazonas,

a la barranca de Huentitán.

Es un poema héroe,

un poema mártir,

un poema verdugo

—deposite aquí sus likes

y uno que otro emoji.


martes, febrero 8

Otra invasión extraterrestre

Criado en el espacio, el diablo ha hecho nido

en las entrañas del planeta. Se las sabe de todas todas

para vengarse por ser exiliado de su paraíso egocéntrico.

Castiga a dios proporcionándonos placeres

como la carne, el dulce fervor de los pasteles.

Pero dios piensa que hay cosas mejores

que hacer el amor con una muchacha 

ansiosa, fumar un porro en la playa.


martes, enero 18

Descompostura

Arreglé la manija de la puerta

con vista al patio: se desarmó

en el primer intento.

Debí imaginarlo, pues dejé caer al piso

el tornillo que la fijaría de una vez

por todas, y no lo volví a encontrar 

ni barriendo con un imán.

Tan contingente es el acto de componer

una puerta, que así permanecerá

hasta que halle el remedio.

Abierta por accidente,

como las puertas simbólicas 

que he cruzado en la vida: alguien

cometió la torpeza de perder

una pieza clave y entonces

yo entré o salí.


sábado, enero 8

Teclado

Adivina casi exactamente

lo que intento decir,

su algoritmo identifica

el mismo orden

de palabras usado quizá

por miles antes de mí.

Ha habido quién exprese

reservas ante el hecho

de decir lo que otros dirán.

¿Tiene caso mencionar algo,

cualquier cosa, solo si no

lo han dicho o querido decir?

¿Es esto un plagio? ¿Pensar

lo que otros ya pensaron?

¿Únicamente escribirlo?

domingo, diciembre 26

Avenida Miguel Ángel

La recorro como a un pensamiento,
con el cubrebocas en el bolsillo.
Una pareja voltea hacia atrás
para vigilarme. No culpo
al anciano ni a la joven,
nunca se sabe quién puede
hacer daño, aunque la mayoría
de las veces sea quien
nos protege, eso viene
a mi mente y lo almaceno
para masticarlo más tarde,
con calma y sin sospechas.
Nada sorprendente.
Un departamento en venta,
solitarios emergen
de los claroscuros en la calle:
uno esgrime su botella vacía
de Coca-Cola, otro viene
con una bolsa de pan. Yo
carezco de pretexto, camino
aunque mi salud no me permita 
ir tan lejos, y me detenga
a esperar alguna señal:
es incierto regresar
al punto de partida.



lunes, diciembre 20

Cristo no me habla

Se queda inmóvil en un punto incierto,

la mirada perdida, masculla su miseria,

hace como que no me oye, me ningunea.

Es una estatua en la cima de un monte,

un dije de plata en el cuello del asesino,

un rostro barbudo en una pared orinada,

un sándwich en la basura, un lavabo sucio.

No me habla, y lo que murmura me traspasa

como al viento invisible, sin daño alguno.

Sigue apoltronado, sin mí como un pastor

que ha dado su oveja por perdida.

Cristo me ha negado más de tres veces

porque mi fe es un perro enjaulado

que ladra y no muerde, un álamo podrido,

una profecía falsa, una enfermedad

degenerativa. Cristo no me oye:

está embelesado con los buenos,

con las moscas muertas que todavía

no lo saben. No me atiende, aunque

toco a su puerta como un niño

disfrazado, con mi bolsa de dulces

en la mano tendida. Si no me abre,

tiraré la puerta a patadas, lanzaré

huevos hediondos a su ventana.

Cristo no quiere oírme, pero no me odia:

es solo que está crucificado.