domingo, diciembre 26

Avenida Miguel Ángel

La recorro como a un pensamiento,
con el cubrebocas en el bolsillo.
Una pareja voltea hacia atrás
para vigilarme. No culpo
al anciano ni a la joven,
nunca se sabe quién puede
hacer daño, aunque la mayoría
de las veces sea quien
nos protege, eso viene
a mi mente y lo almaceno
para masticarlo más tarde,
con calma y sin sospechas.
Nada sorprendente.
Un departamento en venta,
solitarios emergen
de los claroscuros en la calle:
uno esgrime su botella vacía
de Coca-Cola, otro viene
con una bolsa de pan. Yo
carezco de pretexto, camino
aunque mi salud no me permita 
ir tan lejos, y me detenga
a esperar alguna señal:
es incierto regresar
al punto de partida.



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