Arreglé la manija de la puerta
con vista al patio: se desarmó
en el primer intento.
Debí imaginarlo, pues dejé caer al piso
el tornillo que la fijaría de una vez
por todas, y no lo volví a encontrar
ni barriendo con un imán.
Tan contingente es el acto de componer
una puerta, que así permanecerá
hasta que halle el remedio.
Abierta por accidente,
como las puertas simbólicas
que he cruzado en la vida: alguien
cometió la torpeza de perder
una pieza clave y entonces
yo entré o salí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario