martes, agosto 4

Práctica de la escritura - nota

Jaló de la cadena dos veces, hasta que el fondo de la taza blanca dejó ir más sedimentos de tierra y óxido. Cada vez que había desabasto de agua el conserje traía una pipa al edificio, lo que removía los sedimentos en el aljibe. No se trataba más que de un problema temporal, sin consecuencias directas sobre su ánimo. La tristeza le venía de tiempo atrás. Escribir durante varias semanas auscultando su memoria había hecho emerger una revoltura de imágenes que creía extintas bajo recuerdos recientes. Se bajó los pantalones de la pijama de franela roja a cuadros y, como en ocasiones tardaba en orinar, se sentó con una libreta y un bolígrafo Pilot de tinta negra en las manos. Un breve y deslucido chorro amarillo tiñó la mixtura del agua. Escribir le aliviaba el sentimiento de angustia, al librarle de imágenes enquistadas en su sistema circulatorio. Se acomodó la pijama. Colocó la libreta y la pluma sobre el lavabo. Tiró varias veces más de la cadena. Sabía que el proceso tardaría hasta que el lodo desapareciera por el drenaje o volviera a asentarse en el aljibe.


(Cualquiera)


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