miércoles, agosto 5

Conversación de Torres con un pintor desconocido

Patio de la casa de Ady, mesa colocada junto a una lavadora y bajo un tendedero.

 

Ady: Les presento a dos de mis fuentes favoritas: un pintor y un policía. Torres me da información para la nota roja y a mi amigo pintor le gusta dibujarme.

Pintor desconocido: Te traje un regalito por tu cumple, querida Ady: el catálogo de mi obra expuesta en el Musa.

Ady: ¡Qué bonito! ¿Y por qué tan breve? Parece un folleto…

Pintor desconocido: Es que nomás me dieron espacio para cinco cuadros. Pero la colección está dirigida a pintores de Jalisco, así que es un gran paso.

Rafa:

Torres: ¿Ah, sí? A mí me ha gustado la pintura desde que me acuerdo, al menos desde que visito museos con mi amigo Eloy, aunque el muy perro prefiere el arte callejero.

Pintor desconocido: ¡Ese no es arte! El verdadero arte es validado por gente reconocida.

Ady: ¿Y quién valida a esa gente desconocida… digo, reconocida?

Pintor desconocido: Es una larga cadena que llega hasta el mundo académico. Unos doctores muy importantes te dicen qué es el arte y qué no.

Rafa:

Torres: Defender o acusar a los pintores no me engancha, lo que he querido desde hace tiempo ha sido escribir sobre su obra…

Pintor desconocido: Somos un círculo muy cerrado. Hay que ganarse ese derecho.

Rafa:

Torres: Lo tendré muy en cuenta cuando escriba para mí solito.

Ady: Oigan, por algo los invité. Díganme en qué andan. Aquí les va otra Corona… y a ti (voltea hacia el pintor desconocido), ya sé que te gusta el whisky.

Pintor desconocido: Mi piace molto encontrar esa fórmula que ha llevado al éxito a ciertos artistas mexicanos.

Rafa:

Torres: Pues no sé nada de arte, pero aprecio el que mis cuates hacen en privado. La palabra éxito no forma parte de su vocabulario, ni del mío.

Pintor desconocido: Un artista visual debe pensar en vender.

Rafa:

Torres: Eso le importa a Mario, pero solo cuando escribe de free-lance para agencias de publicidad. Le pagan un dinerito para ir pasándola. A veces los otros perros le quitan el salario nomás por diversión.

Pintor desconocido: ¿Los perros? ¿Sus perros hacen eso? ¿Qué raza son?

Torres: Son perros callejeros, pero los ha educado con el mismo método con que produce sus textos publicitarios.

Rafa:

Ady:

Pintor desconocido: ¿Cómo es eso? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Torres: Según me ha explicado, les pone enfrente algo que desean. Su método, al que llama conductista, consiste en impregnar los billetes con aroma a comida.

Pintor desconocido: ¿Croquetas?

Torres: Qué va, si les gustan las sobras. Tal vez salchichas, ya ni hot-dogs

Rafa:

Pintor desconocido: Órale. ¿Y eso con qué finalidad? Los perros nada tienen que ver con el dinero…

Torres: Has dado en el clavo, no saben gastar. Por eso la palabra éxito no tiene significado para ellos. Solo ladran, duermen y tragan como bestias inmundas. Si los vieras. Los billetes, como carnes frías echadas a perder, terminan destrozados en sus fauces.

Rafa:

Pintor desconocido: Qué locura.

Torres: Exactamente eso opino de esa búsqueda de…

Pintor desconocido: La fórmula, todo lo demás es poesía.

Torres: ¿Poesía? No hay poesía en lo que acabas de afirmar. (Dirigiéndose a los anfitriones) Ady, Rafa, les agradezco que nos hayan dejado hablar sin interrupciones, pero también agradeceré que nos objeten, nos hemos atascado. (Lanza un suspiro de resignación y se vuelve para interrogar de nuevo al pintor) ¿A quiénes les vendes tu obra?

Rafa:

Ady:

Pintor desconocido:  La semana pasada me compró un cuadro el alcalde de un municipio para un amigo suyo que es narco. Contrario a lo que se piensa, poseen estilo y dinero.

Ady:

Torres: Solo la hago de policía para pagar mis estudios de derecho… pero bueno. En una ocasión invité a un amigo poeta, un perro escuálido, ese Mario que conoces, Ady, a participar en un operativo antinarco.

Pintor desconocido:  ¿Qué dices?

Ady: ¡Te pasas, Torres!

Torres: Le dije: "Mario, tú que eres un inútil consumado de la vida, y nomás sabes de letras, aprende de la realidad y hazme un favor. Hazte pasar por halcón para vigilar a un narco que se casa en un pueblo X…"

Pintor desconocido: ¿Eres capaz de hacer eso? ¡Qué asqueroso! ¡Vaya corrupción!

Ady:

Torres: Por lo que das a entender, es un delito atraparlos, pero no hacer negocios con ellos. Mario, deprimido y todo, accedió. Pensé que así se espabilaría de su reciente hábito de echarse a mirar a los demás con ojos de cánido triste...

Ady: ¡Ese pobre Mario! Anda así desde lo de Azucena.

Torres: Si bien le mostré cómo identificar halcones... Mario descubrió más: que los municipales recorrían el perímetro para despejar la plaza…

Ady: ¡No manches! ¡Qué bárbaro! ¿Y qué pasó?

Torres: Averiguó que no se trataba de una boda, sino de un quinceaños. Hasta escribió un poema al respecto. Pero como ya se meaba, no sé si de miedo o simple emoción, o porque se había agasajado con un tejuino gigante, llegué a tiempo para tomar el relevo.

Pintor desconocido: Qué poca madre, eres un delincuente. Y además, sí que tienes cara de judas.

Ady:

Torres: Ajá.

Ady: Torres, ¿no quieres un tequila? Se acabaron las cervezas… y el whisky…

Pintor desconocido: Le empiné grueso, para olvidar las desavenencias.

Rafa:

Torres: Es curioso. La palabra desavenencia sí que me importa. Mario la usaría en este caso. Eloy argumentaría que tiene una pésima sonoridad, aunque me estoy arriesgando a poner ideas en la cabecita de ambos. Yo creo que es un término legal, si lo dejan…

Rafa:

Ady: ¡Vamos a cenar!  

 

(Cualquiera)

 

 

**


No hay comentarios.:

Publicar un comentario