Despierta a
la noche que precede, a la antesala,
al
ya merito, al pulso tierno de los primeros
alumbramientos,
las ideas recién nacidas,
los
altibajos de la sangre domesticados,
el
ritmo previo a la historia contada en 24 hrs.
Despabílate,
encuentra esa ponzoña
alrededor
de tus latidos, deshazla
con
felicidades reconocibles. Abandona
el
sabor agrio de la lengua, la garganta reseca
y
el rumor en tus tímpanos como termitas
buscando
la salida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario