lunes, septiembre 7

El tío Neo hilaba todo el tiempo

Al girar la rueca del telar para hacer cobijas de lana
que pesaban una tonelada,
al injertar los aguacates que se erguían
como tótems de sombra en el huerto,
al entretener las horas atrapando aves de colores
o al soltarlas,
al resolver ilimitados crucigramas
o mirar programas de concursos en la tele
y responder antes que nadie los enigmas.

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