Entre sobras de café de fin de semana
aún respiro el polvo
descifrado
por los rayos del sol en la
terraza y ciertas frases
de Lacan –a quien tengo que
leer.
Al salir del lavadero
en la esquina de Carranza y
Paraguay
una niña me llamó desde las
ramas
de un arbolito desprovisto para sonreír,
confirmar mi
existencia o la suya.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario