Al margen de la escena
Duermes en la esfera nerviosa
de una chica alquimista, de esas que
abarcan
la cama con sus fetiches y sus ideas
más encumbradas,
una almohada situada entre las
piernas.
Algo ha de causar la chispa, el
escozor
que aviva las córneas, la militancia
de segundos que transcurren sin más
intención
que ellos mismos. Me pregunto si no
estás
inflando la teoría con fórmulas de
paso.
Es como abrir un tinto haciendo
plop:
el ruido algo parece significar,
pero nada escenifica.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario