Lo escrito hoy, anteayer, con
ínfulas
de retrógrada retóricano son más que simulacros
raspados por el viento de días seriados
como asesinos
en lo que va de diez años a la fecha,
el regusto de la derrota calzado una vez y otra
con afán de Ovidio, de
terreno baldío,
de Sísifo entronizado en la cima
para luego cargar combustible con plomo,
desplomarse.
Bien que en la escollera tus palabras tiritan,
Macedonia, Estambul, Fuenteovejuna
tildada de cero con arrojos bolcheviques,
a la izquierda
de los buenos vecinos.
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