domingo, octubre 20

Benigno

Aquí estoy, inmerso en la línea punteada
que trazan las hormigas desde el manzano,
suben por los ladrillos huecos del muro
hasta perderse en otra casa, de la que no se oye
sino el gallinero: se huele, se adivina.
De allí vienen las hormigas y allí regresan
una a una, con sus trozos de amarillos
que no significarían nada si no fueran
una continua demolición.
Aquí, pienso: el transcurso agobiado de las tardes
no ha sido suficiente, los días
no roban algo de mí poco a poco,
no detento más derecho que este manzano
o el ciruelo de más allá, el arbusto de café.
Contemplo el pequeño huerto,
agradecido por los muchos hijos
salidos de Petra como de un hormiguero
para roer el mundo, o al menos
este caserío tenso como una pistola,
este jardín donde el canto de los gallos
está a punto de suceder,
donde mi sangre camina.


lunes, agosto 26

Streaming

Voy tejiéndome a la historia
como un insecto que inmerso en la pantalla
piensa estar al filo de una bugambilia.



martes, julio 2

lunes, julio 1

Gumball contra el caballero en mallas

Son tus bigotes los que tiemblan
cuando el padre toca el claxon
y la chica que es un alce
se asoma por los hoyitos
de sus ojos como por una máscara
para recordarte
que no importa lo que piense el caballero
con mallas
al importunar el palo de escoba
ni el padre a punto de atropellarla
sino su forma de mirarte
cuando un bote de basura se estrella
una y otra vez
contra tu cara.

sábado, mayo 25

Jardín

Escucho “Tom's Diner”,
la versión de AnnenMayKantereit
y Giant Rooks
en esta oscuridad espesa
donde las gatas se pierden
para atrapar serpientes grises
con delicados hexágonos en la piel.
Juegan y las abandonan medio muertas
para que uno acabe con ellas,
son su tributo a la casa.
No parpadea la luz del celular
ni se mueve la cámara de video,
nada sorprende, a no ser
una inoportuna
Annie Lennox que canta
“Sweet Dreams”.


viernes, mayo 24

Botella de Coca-Cola

Nos acompañaste a evadir junturas en las banquetas
para no pisar el pasto, en los partidos de futbol
donde te imaginabas portería
entre automóviles de ojos amarillos,
cuando destrozábamos
tu pecho sin etiqueta
en el paredón del patio.
Un bullicio de burbujas escareaba la garganta
con destellos de helada efervescencia.
Estuviste allí, botella de vidrio con sangre negra
cuando los vecinos rompieron nuestro teatro de títeres
en el que actuabas tu papel,
cuando salíamos de la ciudad
sin pensar en el regreso.
Ahora, entre tus pequeños cambios
te anuncias sin azúcar. ¿A quién engañas?
Alguna trampa estás haciendo
como la vez en que afirmabas curarlo todo
y no fue cierto.


sábado, mayo 4

El origen del día

Desde la azotea roja
las nubes son mamparas.
La flor del engaño
abre un claro
con los dedos
y pasa, ilumina.


viernes, marzo 29

Notas

En la casa vecina
alguien dio por abrir un taller de carpintería
de modo que nadie duerme a pierna suelta
o sin que se le suelte una pierna.
 
Las líneas punteadas del escritorio
apuntan a la pintura cayéndose de la barda, sombras
a pedazos juegan con el sol a hacer figuras alargadas
de pensamientos cansados.
 
La bomba de agua replica
cada 30 segundos aproximadamente contra la tiranía
que ejerce en los cuerpos con su chorro
matutino, su ansia de llevarse consigo
las nubes pegadas en los poros.
 
Algo desde el fondo de los huesos se agita
como una lavadora paciente. Algo está más allá
de la planeación del día que hace un árbol sin pájaros.
 
No sé si esa boca reseca la luz natural.
 
Con pasos ligeros unas notas organizadas van penetrando
el escenario de las azoteas, se sientan y se sienten
como una lancha abandonada, con todo y cañas de pescar
con las que nunca nadie pescó.
 
Respirar es lo que acompasa
los tendederos de ropa al escurrir burbujas, aire
en ebullición.


jueves, marzo 7

Posibilidades

el movimiento inocuo del rey en el tablero
la fruta podrida en el pretil sin que nadie la guarde o la tire
la luz que traspasa la cortina y se vuelve azul
el que se deshace de sus ideas en celofán blanco 
el que respira hondo antes de convertirse en el ruido de un motor al encenderse 
el que con la boca reseca recuerda pasos de baile
un rostro desfasado al imprimir en el mismo lado de la hoja
un tornillo suelto que vibra al acelerar
los dados cayendo de la mesa hasta que los detienen con el pie
la pregunta que se quiebra
lo visto en un espejo ajeno
la noche en una terraza donde la luz artificial oculta el jardín
una hormiga instalada en los intersticios del cerebro de broca
un par de zapatos que rechinan al dar vueltas de un lado a otro de la casa
el reflejo en el cuchillo que alguien acerca al estómago y formalmente indica este es un asalto
la charla a deshoras en un auto con las luces de la cabina encendidas para buscar algo debajo del asiento
la raíz cuadrada de dos

miércoles, marzo 6

martes, febrero 27

Empatía de lo semejante

Cabeza abajo, las cosas
presentan su desafío: o me fío
o las dejo con sus códigos en clave
decir disparates porque no entiendo.
No me conmueven, no son
principio que pueda tocar,
se vuelven en mi contra si las persigo
como a formas separadas de materia.
Cosas: hagan algo, estiren sus átomos
o aprendan de las motas de polvo,
sean lo que duele y trajina, se alegra
como ahora mismo en su papel
de libros tocados por libros,
cuerdas flojas en una guitarra.
Con ustedes, avión transformer,
jarroncito kintsugi, me detengo
a saber qué sienten
o a no sentir si esto les ocurre.


martes, febrero 13

Paradoja

Las cerezas son amargas en los dientes blandos
de las neuronas
duras. El egoísmo
de una hermana que le sirve a otra
hermana, pero a nadie más
se desliza con las ruedas
de un cielo más claro cuando nubla.
Lo que cruje es el espacio que no cabe
en mi tiempo. Cada quien
da lo que no merece: sangre de gato,
córnea sin equilibrio.


sábado, febrero 3

El holograma X504 reajusta subrutinas ópticas

No existo fuera de estos muros familiares,
de la ventana abierta en mi ojo con láser
no para ver el mundo, para que vaya hacia mí
con sus haces de luz que dan forma a ideas,
a estas sospechas por la finalidad de la madera,
de los trazos, las superficies, las líneas que ocultan puntos
y se hacen reales en el subespacio del pensamiento.
Quisiera decirme programado, y resulta extraño
que cierta palabra quepa en aquella llena de lógica:
programar se conjuga
como amar. Quizá esta sea la señal, la clave
cuyo secreto guardaré como a un clavo corroído
en la armazón de mi sistema
abandonado a esta condena de decidir
una cosa o la otra, una cosa
o la otra.


martes, enero 30

Contrapunto

Ha esta taza roja bebido
como quien algo mira escribir
en una terraza ajena a los grillos.
Una taza que con el pretexto del incendio
enciende su espejo repetido y respira
como un mantel fatigado.
Las botellas de cerveza
le echan en cara sus 85 calorías
o que tire los dados
al atrapasueños.


sábado, enero 27

Carretera

Un cúmulo de arena espera a ser limitado 
para limitar la vida cotidiana de alguien desconocido. 
Un autobús Flecha Amarilla señala con su logo 
hacia un pueblo donde alguna vez anduve entre sus cuevas. 
Escucho canciones rancheras. 
A la izquierda venden navajas para gallos. 
Una barda con la pinta del Partido Verde dice “renace”. 
Alguien vende aire luego de acondicionarlo. 
Un tope mueve el teclado y me hace escribir con errores 
que quizá sean simplemente errores. 
Porque una vez pasado el poblado, la carretera se vuelve un lugar 
para acelerar, si no fuera por una lenta camioneta que “Se vende”. 
Dice Aristóteles sobre la naturaleza de las cosas. 
Estamos a punto de atravesar por en medio una montaña. 
La camioneta lenta nos rebasó para desacelerar después. 
Un motociclista nos rebasó por la derecha. 
Si desviáramos nuestro camino podríamos llegar a El Barro. 
Hay más y más agave hiriendo con sus puntas el aire. 
Vacas contemplan el paisaje, vacas flacas y deslucidas. 
¿Es tiempo de vacas flacas? 
Porque los cables eléctricos son sostenidos por gigantes de metal 
sobre las montañas. 
Nopales, hierba seca, mezquites, monas de caña al paso. 
Los verdes parecen infinitos. 
En la cima de la montaña roja, los zopilotes. 
Una cruz rosada en medio de la carretera nos avisa. 
Porque un cementerio de automóviles. 
La irregular carretera se tiende para conectar 
un punto con otro. 
Porque maquinaria pesada, un lugar llamado Pocitos. 
Naves industriales, caña seca, lista para la cosecha. 
En el cristal polarizado el cielo se mezcla con los brillos 
del tablero. 
Un crucero. 
“Se venden muelles”. 
“Urgencias”.

martes, enero 23

Trueno

En las cuchillas del bambú
el rojo abre camino, va
hacia el sistema de símbolos,
la oscuridad del jardín origami.
Aunque nadie lo sepa
agita la jaula de los gatos
en ventanas de sigilo.
Observa lo que haces: cuida
las huellas amarillas
hacia el infarto del trueno.
Su lengua artificial
sabe del saber y el sopor, contempla
ruido de líneas en la mano.
Por algo se ha desprendido
tu ojo como de un limonero
cuando lo sacuden.

martes, enero 9

Colores

Si en la vasija los elementos faltan,
la sangre de las sombras móviles
ajusta cuentas con su contrario:
altercado de tenedores.
Vuelves a intrigar espasmos
de alumbre,
te vacías de grillos
que se saben perdidos,
interrogaciones se oscurecen
en la taza del café frío,
los sustantivos pierden bordes,
los dados deciden no decidir sin hambre.
Ya lo dijo Empédocles: el amor
une a los disímiles.
Se mastica oro como la mierda,
aquel dios de máscaras,
fantasma de lo múltiple.
Ese agravio no facilita el retrato a las termitas.
¿De dónde la migración
en espiral?


jueves, noviembre 9

Poema sin pájaros

No escuché pájaros en los párpados de la mañana,
no aletearon rumbo al pino que rasga con sus piñas
la silueta en la ventana, ni tampoco voló ninguno
a punto de arrollarlo con la llanta del auto, tampoco
pisé alguno sin querer en la universidad confundiéndolo
con el cemento que apenas si recuerda su origen de aire,
nada de alas se estrellaron contra la puerta de vidrio ni miré
ninguna película con pájaros asesinos ni pacifistas,
no tomé un pájaro asustado en mis manos ni me pregunté
por su instinto de libertad o por qué no ha sido
atrapado entre las cortinas beige de la sala,
no hubo pájaros clavados en mi sueño ni nadie
tiró imanes para pájaros en la banqueta,
tampoco topé con el más sabio de su especie
ni hojeé libros con ilustraciones de pájaros exitosos,
con fotografías aéreas o símbolos del vuelo, no busqué ni hallé
restos de pájaros ni plumas enfermas o cantos quebrados o
silbidos azules, en este poema no hay
pájaros.