viernes, mayo 24

Botella de Coca-Cola

Nos acompañaste a evadir junturas en las banquetas
para no pisar el pasto, en los partidos de futbol
donde te imaginabas portería
entre automóviles de ojos amarillos,
cuando destrozábamos
tu pecho sin etiqueta
en el paredón del patio.
Un bullicio de burbujas escareaba la garganta
con destellos de helada efervescencia.
Estuviste allí, botella de vidrio con sangre negra
cuando los vecinos rompieron nuestro teatro de títeres
en el que actuabas tu papel,
cuando salíamos de la ciudad
sin pensar en el regreso.
Ahora, entre tus pequeños cambios
te anuncias sin azúcar. ¿A quién engañas?
Alguna trampa estás haciendo
como la vez en que afirmabas curarlo todo
y no fue cierto.


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