miércoles, septiembre 4

Trama de conspiraciones

Pasé gran parte de la tarde mirando en Youtube
videos sobre logias y conspiraciones, perversos planes
de ultramillonarios que han vivido
tanto como Orlando o Matusalén.
Me sentía como un rehén en Duro de matar III.
Pensé: negocios son negocios, lo demás
que se lo lleve el diablo. Pero quién nos dice
si el exterminio del 95% de la humanidad no está cerca,
si un ovni no implantó a Obama en la Tierra
o si los países del tercer mundo
no seremos reducidos a bestias de carga
en un intento por imitar El planeta de los simios.
¿Y si ya todo está ocurriendo y las noticias del futuro
han llegado demasiado tarde?

lunes, septiembre 2

Para guardar en la memoria

Cuando murió mi abuela en un pequeño pueblo
me extrañó que mis tías de Estados Unidos
le tomaran fotos en el féretro, y a la procesión
como si se tratara de un desfile. Son sus hijas, me repetía,
y para mí casi desconocidas. ¿Cómo pueden retratar
la muerte, tomarle video para mostrarla luego
a los parientes del otro lado, junto al de los quince años
de alguna de mis primas? Después recordé 
que había querido escribir un poema al respecto 
y quizá eso sea exactamente lo mismo.

Mi primera y única nevada

La vez que nevó en mi ciudad
estaba medio dormido,
enrollado entre cobijas, en un cuarto de azotea.
Esa mañana llamaron mi atención
las expresiones de sorpresa,
escuchaba a mis hermanos
y tuve la sensación de presenciar
un hecho que no volvería a repetirse.
Imaginé la nieve caer suavemente,
abrazar los muros de mi cuarto,
deshacerse poco a poco en el techo,
rodar por el resumidero.
Dormitaba y la nieve se confundía
con mi sueño fragmentario,
fantaseaba con que saldría a tocarla,
la probaría en los labios. Cuando abrí la puerta,
ya se había derretido y una película de humedad
brillaba en el paisaje.

El pastor

Exaltado, lee en voz alta versículos de la Biblia
para regocijo de los feligreses
en un pueblo fronterizo de Texas.
Subraya con el índice
el imperativo juicio de Dios,
no le faltan pruebas de su existencia.
Recuerda que una vez su padre lo llamó a subir a un balcón
de su casa en el desierto, de donde abatía con un Nitro Piston calibre 5.5
figuras fantasmales
venidas del infierno.
El coro llega a su clímax
y se regodean los hermanos
en un paraíso inusitado.
Ha sido un día de calor extremo,
la fatiga hace que se le acalambre un poco el dedo con el que señala
las bondades del cielo, cada vez con mejor puntería.

El gran poema



No debe haber nada peor que esperar a que tu padre o tu madre mueran de un infarto o un cáncer en la médula de sus recuerdos para empezar a escribir el gran poema. Hay casos. Yo no quiero un gran poema entre mis papeles muertos. No quiero morir hace tiempo ni mucho menos la muerte de esta pareja de extraños que ronca en la habitación vecina. No quiero el consuelo de las palabras ni su asfixia. Prefiero recostarme, oír su respiración pastosa mutilar mi escritura y convertirme, la cabeza resignada en la almohada, en testigo del tiempo que traiciona.

M 02 09 13

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sábado, agosto 31

El muerto al pozo

Ahora comprendo por qué los vivos llevan flores a las tumbas de sus muertos. Mejor situar a los idos en una zona sin riesgo donde los creamos felices a nuestro antojo, acertando en aquello que nunca consintieron, escuchándonos como lo evitaron en cada ocasión, actuando el viento a su favor entre las flores para descanso nuestro. A qué andarlos cargando como un bulto hediondo en las espaldas del alma, a todas horas.

M 31 08 13

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