martes, septiembre 15

Compañeros

Cuando mi rumi aparece en escena
le conviene estar solo.
Divaga entre pinturas,
conceptos que vendrán a ser
piedras ligeras
a la distancia.
Cada quien cultiva sus soledades
porque si pudiera
estaría más solo: uno cocina,
el otro pasa la página de un libro digital
hacia el encierro
de su cuarto.
Nos cruzamos a veces
si urge que la palabra no se estanque
como el agua sucia del trapeador.


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