viernes, diciembre 25

Para escribir un poema verdadero

deletrea la palabra luz

seguida de manantial, fuente, río

—por lo bajo, lo alto y lo medio— 

y contrasta con sombra, herida, pájaro.

Si no están a la mano poco importa,

el aura de la poesía cubre palabras como 

voz, resplandor, fugaz, mirada y transitar.

Un buen poeta mexicano cita a López Velarde

cuando prepara su antología, pone a Octavio Paz

a hablar en su nombre, mal imita a Sabines,

parece haber leído a Papasquiaro

y hace una fiesta con su retahíla de frases

salpicadas de fisura, sueño y viaje

que viene a colgar en la sala del Poema.

No te preocupe si faltan palabras:

la palabra palabras te sacará de apuros

—recinto, silencio, agua y cauce

no tienen desperdicio.

No te limite la palabra desierto

ni laberinto ni estrella,

mucho menos fuego: irás

guiado por revelaciones.

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