deletrea la palabra luz
seguida de manantial, fuente, río
—por lo bajo, lo alto y lo medio—
y contrasta con sombra, herida, pájaro.
Si no están a la mano poco importa,
el aura de la poesía cubre palabras como
voz, resplandor, fugaz, mirada y transitar.
Un buen poeta mexicano cita a López Velarde
cuando prepara su antología, pone a Octavio Paz
a hablar en su nombre, mal imita a Sabines,
parece haber leído a Papasquiaro
y hace una fiesta con su retahíla de frases
salpicadas de fisura, sueño y viaje
que viene a colgar en la sala del Poema.
No te preocupe si faltan palabras:
la palabra palabras te sacará de apuros
—recinto, silencio, agua y cauce
no tienen desperdicio.
No te limite la palabra desierto
ni laberinto ni estrella,
mucho menos fuego: irás
guiado por revelaciones.
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