No tiene caso mirar un punto fijo,
una vela, nubes inconformes.
Medito sobre mis zapatos viejos,
la escalera herrumbrosa, el robot
eléctrico que ya no funciona.
Medito sobre lápices de colores,
maquillaje con puntitos plateados.
Medito sobre el vacío, la muerte,
lo que dé dinero fácil.
Medito de cabeza, en torsión,
arqueando el cuerpo entero
como un popote de plástico.
Medito sobre este pedazo de basura,
la hoja donde alguien
escribió una nota suicida
que terminó siendo
un mal poema.
Medito que las puertas se abren,
también se cierran o nunca se abren
ni se cierran.
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