martes, febrero 19
Lo antiguo es novedoso
Es un gusto saber de los viejos amigos. Es cierto que los tiempos pasados de algún modo regresan, y "de algún modo" porque nunca se van. Hace unos trece años que varios amigos y yo publicamos unas revistas con las que en verdad nos divertimos mucho, pese a todas las acrobacias que hicimos para juntar el dinero. No tenía un nombre muy agraciado, La Calle, pero describía con mucho nuestros intereses de entonces. Deseábamos hacer, más que una revista, un movimiento, y no nos suscribíamos a un arte en particular. Hacíamos convivir pintura, poesía, teatro, narrativa, fotografía, desvariábamos mezclando géneros e influenciándonos unos a otros. Tan sólo salieron -o es posible decir "hicimos"- tres numeritos. Eso no fue todo. Organizamos una de las mejores lecturas de poesía-concierto de rock-exposición de pintura que se hayan realizado en Guadalajara. Muchos se quedaron con la idea de que nuestro evento, con un nombre que se le ocurriera a Mario Calderón, "La ciudad tras los ojos", había sido obra de La Escalera. A mí, que lo presenté, por mucho tiempo se me confundió con un empleado de ese lugar que empezó perdiendo su biblioteca y luego su dignidad de oasis-café-bar-librería en el centro de Guanatos para convertirse en un arrabal sin categoría (si es que algo así es posible). El hecho es que como ese día La Escalera celebraba su aniversario -justo después de lo que nosotros organizamos-, no tuvieron empacho en declarar al ya inexistente diario Siglo 21 que nuestro evento era de su autoría. No importa. Muchos ya lo olvidaron, excepto quizá aquellos que se dieron a la tarea de degustar el tequila de la casa, sin marca y mortífero a más no poder, pero, eso sí, de una excelente calidad (¿o no?). Queda pendiente escanear una invitación para ilustrar mejor el asunto... El caso es que lo antiguo siempre resulta ser novedoso y que ahora me ha entrado la espinita de hacer otro proyecto, más bien centrado en la poesía aunque en contacto -no podría ser de otra manera, diría Eloy- con el resto de las artes y también con el reto de hacer más en un espacio reducido. Pronto, muy pronto, estará por aquí Metrópolis. Colaboran buenos amigos... Por ahora lo dejo así.
lunes, diciembre 17
Tusitala
–Qué engañosas son las novelas de aventuras –se dijo entre dientes al sumergir en tinta su pluma negra de ganso y disponerse a manchar un pliego de papel con las huellas de una guarnición de caballeros ateridos de miedo, al margen de una batalla de la que huyeron para salvar su pellejo antes que el honor. El hombre al que llamaban Tusitala colocó su mano bajo el mentón, pensativo, balbuceó algunas palabras indescifrables y luego mojó de nuevo la punta de su pluma tal si fuese una flecha envenenada.
viernes, diciembre 14
Este cajón electrónico
Acaso estas más recientes colaboraciones tengan también una cercana fecha de caducidad. De todas maneras, reincidente, levo el ancla de otro poemita. Ya veremos si naufraga:
Anduve en tierras desconocidas, acuciado
por la sed de un desierto
sólo posible en sueños, me convertí
al sosiego taimado de las serpientes
en el crucial instante de la caza,
me interné en ese vacío, cobijado por un cielo abierto
donde rondaban tres o cuatro zopilotes.
Me senté a esperar.
El sol quemaba intenso como una culpa
de la que ninguna distancia puede librarse.
Tal vez era yo un espejismo.
N 14 12 07
*
viernes, noviembre 9
Antes del amanecer
como serpientes a una casa despoblada.
Antes del amanecer habremos de rendirnos
a la inmensidad de este mar esquizofrénico
que parte donde un desierto también comienza.
domingo, septiembre 16
Furia
jueves, agosto 16
Tránsfugas
Huíamos en la desazón, navegando la agreste superficie de una literatura que nos hacía depender de los ojos de un niño voraz en el verano. En la lejanía veíamos aún, a través de las huellas impresas en los catalejos, a los uniformados que ladraban su pólvora húmeda frente al Tigre –transcurrían horas y semanas como las páginas lentas de un libro. Ya en el trance de abordar la arena incierta, pensábamos en la meliflua y ausente voz de Kali que nos envolvía con sus brazos de niebla, al fin poseedora de una seductora lengua de filo nacarado tan precioso como la espuma.
viernes, julio 27
Mar abierto
Era un habitante de su sombra. Derrotado en mil batallas nunca libradas, le esperaba una soga amarrada al mástil mayor. Ya había despejado la niebla que cubría los espectros y las tormentas que habían hecho naufragar a más de un enemigo, el océano por fin amainaba y el horizonte comenzó a parecerle de una intensidad insoportable. Si tenía que morir no opondría resistencia, ese recurso de los débiles. Lo había perdido todo, se había dejado arrastrar por la inercia de una navegación que no desistió de seguir su estrella hacia ninguna parte. El mar abierto era una trampa que lo devolvía al mismo puerto de donde había partido, por más que se alejara.
jueves, julio 12
La bitácora
En su mesa roída por la desesperación de las ratas, en un camerino de ahogada respiración, el capitán se aplica a la escritura de su bitácora con la misma necedad que el rígido timonel, enardecido por la inexistencia de los mapas. La carabela ha sufrido una que otra baja, por lo que haber mentido distancias es una falta menor. Una noche ha pasado por lo menos la tripulación sin beber de ese ron que hace arder la garganta y el estómago hasta recordarles que están vivos bajo un cielo que pesa hasta los huesos. A punto de alzarse en motín debido al hambre que agravia más que la incertidumbre, se detienen ante la promesa de llegar a un destino donde el oro prevalecerá y terminará por engullir a sus refractarios. La bestia fantástica ya se yergue en los corazones avarientos como un tigre recién liberado de su jaula.
viernes, junio 8
Vaivén
Comíamos pequeños trozos de jamón y apenas si nos mojábamos los labios con un jerez que había sobrevivido al derroche: no sabíamos a dónde nos precipitaría la marea. Poco importaba ser blanco de bandoleros o navegar con leviatán a cuestas, el único lugar cierto estaba al fondo de nuestra memoria. A veces, en días con densa niebla, una figura fantasmal se desplazaba de las mazmorras a cubierta hasta detenerse en la proa, mirando hacia atrás para señalarnos el fin del mundo. Nos habíamos acostumbrado a la ilusión. Ya nos lo había advertido una sibila en la última taberna donde dicen habernos visto: desconocíamos la aventura, estábamos presos en la imaginación de un hombre que despreciaba el mar.
sábado, junio 2
Un ínfimo acto
Comparecimos ante el consejo, reunidos en el candor mutilado de la arena. El sol había vidriado los ojos de los dromedarios cansados de sumar kilómetros de acerbas melodías sobre sus corvas. Invisibles aves hurtaron nuestros víveres y estábamos resignados a morir de inanición o de, cosa rara, falta de sed. En realidad, habíamos planeado que en algún punto incierto la caravana de ancianos fastidiosos que formábamos se detuviera, si bien a estas alturas sin rumbo preestablecido. Nos sentamos bajo unas palmeras a esperar que el polvo respondiera la recalcitrante pregunta, inscrita en unos huesos de ballena todavía tibios. Aun cuando nos adivinábamos incapaces de evitar la tormenta que sobrevendría al encarar los designios que los dioses nos habían impuesto sin consultarnos, decidimos objetar el destino con un ínfimo acto de rebeldía. El sopor crecía como una duna en nuestro corazón para comenzar a tragárselo todo a su alrededor, tan lentamente como el último paso del último dromedario que caía enfermo.
sábado, mayo 19
Austro
Llegó a ítaca con una voz consumida en el fuego de las olas. Nadie le esperaba. Aquel manto tejido de día y destejido por las noches fue una ilusión para alimentar la esperanza de los guerreros que regresan a su patria. Quien se ha ido debería saber que más le valdría un oráculo grato a su muerte en la batalla. A menos de que su destino sea el viaje. En ese caso, quédate donde te reciban. No por nada tu regreso siempre será a una isla. La metáfora no miente: esa isla eres tú mismo, rodeado de seres fantásticos más allá de tu mirada ansiosa.
domingo, diciembre 31
El ejercicio de la nostalgia
miércoles, diciembre 27
martes, diciembre 26
Resabios
Yo sé, Buck, que tus días no son llevaderos como solían en tu solaz del Sur, sin embargo, aunque impere en estos vientos que dibujan navajas en el hielo esa ley del garrote y del colmillo que refleja el Hudson como un precario espejo roto, sábete que morir aquí es mejor que una vida en eterna primavera. Claro, eso piensas mientras tiras pesadamente del arnés, arrastrando la más humana de las necedades. Yo lo sé. Resabios, cueros de caballo, Buck, pellejos que hacen el zumo en tus ojos, cabriolas de anestesia ante la frívola mirada de las montañas, aire fresco para tus pulmones. Sólo puedes pedir un buen balazo cuando llegue la hora.
martes, diciembre 12
martes, diciembre 5
Entre páginas nómadas
N 05 12 06
*
jueves, noviembre 30
Mañanas gélidas
N 30 11 06
*
miércoles, noviembre 29
Magrelli
N 29 11 06
*
Herman Mussert
y los abrieras ajeno en una habitación vecina
de esta ciudad que te piensa mientras la observas,
lo que importa es dónde estás, no lo que has abandonado.
Enciende la televisión —aunque no la haya—
conspira en este cuarto austero de hotel, piérdete
entre los caseríos ruinosos de Lisboa.







