Acabo de leer algunos poemas de Valerio Magrelli, los pocos que incluía la edición del Tucán de Virginia, merced a uno de esos encuentros imposibles sin la audacia y curiosidad de Guillermo Fernández. Aquí recuerdo el encontronazo con las Guaridas profundas de Cattafi. Tradición y modernidad son el signo vital de dos autores capaces de mover fibras íntimas. El precio, la verdad, a estas alturas, aunque haya dolido, es lo de menos.
N 29 11 06
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