sábado, mayo 2

La marcha

Lo que para unos es tragedia,
para otros victoria.
Sin duda –como cualquier policía–
Charly persiguió globalifóbicos
con no poca violencia.
Recuerdo aquella anécdota
en que sometía a un poeta del barrio
que recitó para comprobarlo.
En otra historia, un infiltrado,
el que más alboroto armaba,
fue atrapado y golpeado con saña
a través de filas de uniformados
que le dieron una lección
antes de echarlo a la camioneta
bañado en sangre.
No diré que aplaudo
lo que acabo de contar.
Lo cierto es que bebíamos un tinto
y yo me enteraba de estas cosas.

Mi amigo policía

A los diez años de graduarse el abogado
ya era comandante de la Fuerza Única.
Sus brazos aún conservan esquirlas de granada.
Lo reconocieron con una medalla de oro
que su esposa vendió después del divorcio.
No sé por qué escribo ahora mismo sobre ti, Charly,
si sé que toda información tuya es confidencial
y nunca será pública en estos tiempos aciagos
en que la ciudad arde.

viernes, mayo 1

Quinceaños

La festejada, una mujer enorme
con un ramo de flores blancas,
se pavonea
mientras aseguran la plaza los municipales.
Yo lo observo todo, todo lo notifico en el celular.
Mi amigo policía me asignó la tarea porque en mi pueblo
alguien como yo pasaría desapercibido entre los halcones.
Además, agregó, la adrenalina hace divertida la vida.
Me vino a la mente mi inútil experiencia
dispersa entre páginas de libros.
Ya en el templo empiezo a arrepentirme:
una misa aburrida como cualquier otra.
Afuera, en el atrio, con armas de alto calibre,
fuman Marlboro light los padrinos.

lunes, abril 27

Los hechos son los hechos

Esos ojos te auscultan en la cama como si estuvieras
sobre una placa colocada bajo el microscopio,
pero no, en realidad únicamente buscan la transparencia
del vidrio, no a ti, que te aseguras de mimetizarte.

lunes, abril 6

Equilibrio



Algo de mí se confabula para adormecerse 1.5 días
en digestión por los 364 días anteriores a mi 4ª resurrección.
Esto de bordear la crisis, caminar con un balanceo apocalíptico,
mirar de soslayo hacia mi propio esternón
con desconfianza, repudio a todo lo que atrás queda
sin supervisión de mis dientes, mi paladar.
Etrusco, la parábola de los últimos acontecimientos
está en la punta de mi lengua,
haciendo malabares.