ya era comandante de la Fuerza Única.
Sus brazos aún conservan
esquirlas de granada.
Lo reconocieron con una
medalla de oro
que su esposa vendió
después del divorcio.
No sé por qué escribo
ahora mismo sobre ti, Charly,
si sé que toda
información tuya es confidencial
y nunca será pública en
estos tiempos aciagos
en que la ciudad arde.
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