viernes, mayo 1

Quinceaños

La festejada, una mujer enorme
con un ramo de flores blancas,
se pavonea
mientras aseguran la plaza los municipales.
Yo lo observo todo, todo lo notifico en el celular.
Mi amigo policía me asignó la tarea porque en mi pueblo
alguien como yo pasaría desapercibido entre los halcones.
Además, agregó, la adrenalina hace divertida la vida.
Me vino a la mente mi inútil experiencia
dispersa entre páginas de libros.
Ya en el templo empiezo a arrepentirme:
una misa aburrida como cualquier otra.
Afuera, en el atrio, con armas de alto calibre,
fuman Marlboro light los padrinos.

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