frente al psiquiátrico,
de autos que nadie alcanza a pagar y por eso pega
en un catálogo personal de odiseas perdidas,
vas de un lado a otro sin levantarte del escritorio, escuchas
a Motörhead en ese zumbido que te ladra en los oídos
a Motörhead en ese zumbido que te ladra en los oídos
y taladra la sangre y la hace crujir como una casa en llamas,
con la esperanza de atisbar la calma a la que te rindes
frente al brillo opaco de la pantalla.
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