Las
vecinas, las amigas, las tías
se han reunido en la casa de mis padres
a celebrar el baby shower de mi hermana.
Hace unos años esta visita familiar habría
sido
poco menos que imposible:
no habían venido en años.
Entre la herencia de mi abuelo y los
roces
de mi madre con sus hermanas. El hermano
que ya murió.
Cabe decir que se
vieron enfrentados no sólo por dinero
sino
por aquello que les recordaba a sus padres
y que al fin y al cabo, ya sin ellos,
formaría
parte de unos o de otros. Todo eso ya
pasó.
Hoy
se regalan pañales, prendas para el niño
que vendrá arropado con los buenos deseos
de las tías, las vecinas, las amigas que
no se habían visto
en mucho tiempo.
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