sábado, octubre 13

La llamada



Las damas de negro tomaron su violín
      A fin de jugar, de espaldas al espejo.

El viento se desvaneció como los mejores días
   Para mejor escuchar la música obscura.

Pero casi enseguida, por un gran descuido
     El violín murió en los brazos de las mujeres

     Como un niño desnudo que se ha dormido
                       En medio de los árboles.

     Nada parecía poder animar
El inmóvil arco, el violín de mármol,

     Y fue entonces que en lo profundo del sueño
Alguien me susurró: “Sólo tú podrías,
                                Ven ya.”


Jules Supervielle 
De Les Amis inconnus
(Versión mía)

viernes, julio 13

Reality



Sálvate de este pudor de la cabeza, este crujir de intestinos débiles. Pervierte la anécdota, para contársela a un público de aplausos grabados.

N 13 07 12

*

miércoles, junio 27

El límite del control


Has venido a no morir, rata de cartón, pulóver, mirilla de franco tirador, pino de vieja guitarra con resonancia de alacranes. Has venido por un palmo de narices frías a la cumbre de la montaña que ulula. Has venido contando los pasajeros de la calle cardada. Has venido con tu traje verde a apagar el juego como boxeador reprimido dentro de una caja de cerillos.

jueves, junio 7

Stamitz


Cauteloso como un contrato, desciende la cama de espigas, anídate en las sombras de una melodía láctea, asómate a la ventana del cuarto piso, franquea constelaciones en un papel sin camino a casa: échate a la alberca del aire, haz un viaje sin paracaídas convulsionado, luce en la molicie de tus huesos una plancha de concreto gris como si fuera tu traje de diario, el ultraje contra el que agitas los dientes elusivos.

viernes, mayo 4

Hay un caníbal que me lee


Hay un caníbal que me lee
Es un lector ferozmente inteligente
un lector de ensueño
No deja pasar ninguna palabra
sin calibrar el peso de la sangre
Incluso levanta las comas
para descubrir los cortes más finos
Sabe que la página vibra
con una espléndida respiración
Ah, esa emoción que hace a la presa
atractiva y hasta sumisa
Él espera que el cansancio
descienda por su rostro
como una máscara de sacrificio
Busca el error para indignarse
el adjetivo de más
la repetición que no perdona
Hay un caníbal que me lee
para alimentarse


Abdellatif Laâbi
(Versión mía)

martes, mayo 1

Lo que falta


Quién dice, Vitrubio, si los metales de la tarde escuchan los trinos de las estrellas de siete puntas. Mejor entiérrate en un bosque encantado de no pertenecer. Entre alondras, serpientes y eucaliptos, despeja de tu mente la caries caminando sobre las cabezas de mis enemigos los guardianes del oro pulcro y bruto. Detrás del arcoíris, una melodía de puentes.

miércoles, abril 11

A Sugar le incomoda tratar con números

para Adriana



Hastiado de filigranas en versos mediocres, de canales de televisión sin visión, de aleteos de pájaros hambrientos en el laberinto de mi casa cuando cambia de forma. Digamos que hundo en un espejo los nubarrones del deseo, que no hay realidad alterna y una luciérnaga cruza mi noche que no encuentro cómo despojar de élitros. Imaginemos las cosas más grandes de lo que son: tu traje de diario ya sin chapa de plata, tus canicas quebradas como el mundo, la cornucopia de esos días inventados a fin de no quedar mal con las urracas. Imaginemos que algún día cazaste poco más que un resfrío cuando ibas al fondo de un corazón de lagartija, con tal de saciar tu sed de torneos de esgrima entre salmones cansados de seguirte la corriente.