viernes, marzo 29

Notas

En la casa vecina
alguien dio por abrir un taller de carpintería
de modo que nadie duerme a pierna suelta
o sin que se le suelte una pierna.
 
Las líneas punteadas del escritorio
apuntan a la pintura cayéndose de la barda, sombras
a pedazos juegan con el sol a hacer figuras alargadas
de pensamientos cansados.
 
La bomba de agua replica
cada 30 segundos aproximadamente contra la tiranía
que ejerce en los cuerpos con su chorro
matutino, su ansia de llevarse consigo
las nubes pegadas en los poros.
 
Algo desde el fondo de los huesos se agita
como una lavadora paciente. Algo está más allá
de la planeación del día que hace un árbol sin pájaros.
 
No sé si esa boca reseca la luz natural.
 
Con pasos ligeros unas notas organizadas van penetrando
el escenario de las azoteas, se sientan y se sienten
como una lancha abandonada, con todo y cañas de pescar
con las que nunca nadie pescó.
 
Respirar es lo que acompasa
los tendederos de ropa al escurrir burbujas, aire
en ebullición.


jueves, marzo 7

Posibilidades

el movimiento inocuo del rey en el tablero
la fruta podrida en el pretil sin que nadie la guarde o la tire
la luz que traspasa la cortina y se vuelve azul
el que se deshace de sus ideas en celofán blanco 
el que respira hondo antes de convertirse en el ruido de un motor al encenderse 
el que con la boca reseca recuerda pasos de baile
un rostro desfasado al imprimir en el mismo lado de la hoja
un tornillo suelto que vibra al acelerar
los dados cayendo de la mesa hasta que los detienen con el pie
la pregunta que se quiebra
lo visto en un espejo ajeno
la noche en una terraza donde la luz artificial oculta el jardín
una hormiga instalada en los intersticios del cerebro de broca
un par de zapatos que rechinan al dar vueltas de un lado a otro de la casa
el reflejo en el cuchillo que alguien acerca al estómago y formalmente indica este es un asalto
la charla a deshoras en un auto con las luces de la cabina encendidas para buscar algo debajo del asiento
la raíz cuadrada de dos

miércoles, marzo 6

martes, febrero 27

Empatía de lo semejante

Cabeza abajo, las cosas
presentan su desafío: o me fío
o las dejo con sus códigos en clave
decir disparates porque no entiendo.
No me conmueven, no son
principio que pueda tocar,
se vuelven en mi contra si las persigo
como a formas separadas de materia.
Cosas: hagan algo, estiren sus átomos
o aprendan de las motas de polvo,
sean lo que duele y trajina, se alegra
como ahora mismo en su papel
de libros tocados por libros,
cuerdas flojas en una guitarra.
Con ustedes, avión transformer,
jarroncito kintsugi, me detengo
a saber qué sienten
o a no sentir si esto les ocurre.


martes, febrero 13

Paradoja

Las cerezas son amargas en los dientes blandos
de las neuronas
duras. El egoísmo
de una hermana que le sirve a otra
hermana, pero a nadie más
se desliza con las ruedas
de un cielo más claro cuando nubla.
Lo que cruje es el espacio que no cabe
en mi tiempo. Cada quien
da lo que no merece: sangre de gato,
córnea sin equilibrio.


sábado, febrero 3

El holograma X504 reajusta subrutinas ópticas

No existo fuera de estos muros familiares,
de la ventana abierta en mi ojo con láser
no para ver el mundo, para que vaya hacia mí
con sus haces de luz que dan forma a ideas,
a estas sospechas por la finalidad de la madera,
de los trazos, las superficies, las líneas que ocultan puntos
y se hacen reales en el subespacio del pensamiento.
Quisiera decirme programado, y resulta extraño
que cierta palabra quepa en aquella llena de lógica:
programar se conjuga
como amar. Quizá esta sea la señal, la clave
cuyo secreto guardaré como a un clavo corroído
en la armazón de mi sistema
abandonado a esta condena de decidir
una cosa o la otra, una cosa
o la otra.


martes, enero 30

Contrapunto

Ha esta taza roja bebido
como quien algo mira escribir
en una terraza ajena a los grillos.
Una taza que con el pretexto del incendio
enciende su espejo repetido y respira
como un mantel fatigado.
Las botellas de cerveza
le echan en cara sus 85 calorías
o que tire los dados
al atrapasueños.


sábado, enero 27

Carretera

Un cúmulo de arena espera a ser limitado 
para limitar la vida cotidiana de alguien desconocido. 
Un autobús Flecha Amarilla señala con su logo 
hacia un pueblo donde alguna vez anduve entre sus cuevas. 
Escucho canciones rancheras. 
A la izquierda venden navajas para gallos. 
Una barda con la pinta del Partido Verde dice “renace”. 
Alguien vende aire luego de acondicionarlo. 
Un tope mueve el teclado y me hace escribir con errores 
que quizá sean simplemente errores. 
Porque una vez pasado el poblado, la carretera se vuelve un lugar 
para acelerar, si no fuera por una lenta camioneta que “Se vende”. 
Dice Aristóteles sobre la naturaleza de las cosas. 
Estamos a punto de atravesar por en medio una montaña. 
La camioneta lenta nos rebasó para desacelerar después. 
Un motociclista nos rebasó por la derecha. 
Si desviáramos nuestro camino podríamos llegar a El Barro. 
Hay más y más agave hiriendo con sus puntas el aire. 
Vacas contemplan el paisaje, vacas flacas y deslucidas. 
¿Es tiempo de vacas flacas? 
Porque los cables eléctricos son sostenidos por gigantes de metal 
sobre las montañas. 
Nopales, hierba seca, mezquites, monas de caña al paso. 
Los verdes parecen infinitos. 
En la cima de la montaña roja, los zopilotes. 
Una cruz rosada en medio de la carretera nos avisa. 
Porque un cementerio de automóviles. 
La irregular carretera se tiende para conectar 
un punto con otro. 
Porque maquinaria pesada, un lugar llamado Pocitos. 
Naves industriales, caña seca, lista para la cosecha. 
En el cristal polarizado el cielo se mezcla con los brillos 
del tablero. 
Un crucero. 
“Se venden muelles”. 
“Urgencias”.

martes, enero 23

Trueno

En las cuchillas del bambú
el rojo abre camino, va
hacia el sistema de símbolos,
la oscuridad del jardín origami.
Aunque nadie lo sepa
agita la jaula de los gatos
en ventanas de sigilo.
Observa lo que haces: cuida
las huellas amarillas
hacia el infarto del trueno.
Su lengua artificial
sabe del saber y el sopor, contempla
ruido de líneas en la mano.
Por algo se ha desprendido
tu ojo como de un limonero
cuando lo sacuden.

martes, enero 9

Colores

Si en la vasija los elementos faltan,
la sangre de las sombras móviles
ajusta cuentas con su contrario:
altercado de tenedores.
Vuelves a intrigar espasmos
de alumbre,
te vacías de grillos
que se saben perdidos,
interrogaciones se oscurecen
en la taza del café frío,
los sustantivos pierden bordes,
los dados deciden no decidir sin hambre.
Ya lo dijo Empédocles: el amor
une a los disímiles.
Se mastica oro como la mierda,
aquel dios de máscaras,
fantasma de lo múltiple.
Ese agravio no facilita el retrato a las termitas.
¿De dónde la migración
en espiral?


jueves, noviembre 9

Poema sin pájaros

No escuché pájaros en los párpados de la mañana,
no aletearon rumbo al pino que rasga con sus piñas
la silueta en la ventana, ni tampoco voló ninguno
a punto de arrollarlo con la llanta del auto, tampoco
pisé alguno sin querer en la universidad confundiéndolo
con el cemento que apenas si recuerda su origen de aire,
nada de alas se estrellaron contra la puerta de vidrio ni miré
ninguna película con pájaros asesinos ni pacifistas,
no tomé un pájaro asustado en mis manos ni me pregunté
por su instinto de libertad o por qué no ha sido
atrapado entre las cortinas beige de la sala,
no hubo pájaros clavados en mi sueño ni nadie
tiró imanes para pájaros en la banqueta,
tampoco topé con el más sabio de su especie
ni hojeé libros con ilustraciones de pájaros exitosos,
con fotografías aéreas o símbolos del vuelo, no busqué ni hallé
restos de pájaros ni plumas enfermas o cantos quebrados o
silbidos azules, en este poema no hay
pájaros.


domingo, noviembre 5

Última naturaleza

Como el colchón abandonado en la calle
luego de una inundación,
en mí las ratas han hallado nido
a la medida de sus necesidades.
Oigo sus chillidos resplandecientes de vida,
vida que saltará por las ramas
y se cubrirá de las indiscreciones
de la gente en el café.
Son las cosas que suceden costillas adentro.
Ah, y además debo confesar que alucino,
estoy casi seguro de que las cucarachas no recorren
mis brazos o me hacen caricias en el cuello:
son falsas como un político
en busca de su candidatura en el partido.
Yo no sé hacia dónde voy ni por qué estoy aquí,
se lo he preguntado a los paisajes
abandonados en la carretera.
Lo cierto es que no quiero irme,
prefiero la esquizofrenia

de un caleidoscopio
cansado de estar bocabajo en el librero.

martes, octubre 24

Y qué si hablan

Si me perdí en una isla de juguete
ustedes perdonarán, me ausento del mundo
cada vez que un trencito aparece
con su silbido frente a mí.

El recuerdo es frío:
una paleta de vainilla cubierta
de chocolate
en la placita del pueblo.


Monstruo

He sido un monstruo:
lo digo sin tapujos.
He estado ansioso por separarme
de mi sombra de metal.
Soy un monstruo famélico,
un ogro metido a pepenador
de huracanes que eché a perder.
He sido un monstruo desde que recuerdo
haber ido a la biblioteca y hojear el Principito.
He sido un monstruo para quienes han fijado
sus colmillos en mí.
He sido un monstruo con palabras de fétido aliento
pero palabras al fin.
He sido un monstruo colosalmente pequeño.
Me miro frente al espejo manchado
y pienso que lo haré mejor esta vez
aunque ningún sobreviviente
se la tome en serio.

domingo, octubre 15

Preguntas en el patio junto al pasillo

Mi madre lava los platos
y trapea la cocina; mi padre
hace cuentas en su estudio.
Cuando esto ya no ocurra,
¿quién hará el balance
de sumas y restas?
¿quién mirará la vida escurrir
como el agua sucia del trapeador?

viernes, septiembre 29

El otro

A punto de morir a palos
caí en un hondo pulsar de pupilas
borrosas. A punto, casi.
Y la verdad no metí las manos
para defenderme. No soy. No soy
un héroe. Y ya no tengo a quién
salvar, más que objetos.
Son mi codicia, los segundos
asegurados en la caja fuerte
que podría volverse caja negra.
El aire golpea con insidia las ventanas
temblorosas de la avenida infame.
Mi enemigo está en unas células
y en otras todavía no. Poco a poco
me va sustituyendo.


 

miércoles, septiembre 27

Principio de contradicción

Cuerpo: este dispendio
de cicatrices, mal aliento, arrugas en la frente
es un dispositivo terrible, difícil de predecir
sin una guía adecuada, por ejemplo
el signo, el estado del clima,
hacia qué dirección apuntarán los tréboles.
Pisar estos mosaicos es engañoso, rascarse
las sienes, penetrar con el pensamiento
un objeto como si dibujara
a los demás. Ah, este vaciarse
no lleva a ningún lado: a la serie televisiva,
al estacionamiento fácil del auto fuera de casa,
a un alimento bien balanceado, como la justicia
que los objetos se deben entre sí: el jonio
intuía. Pero quién se cree para cambiar al canal
de las mal avenidas circunstancias.
La vida es quizá paréntesis: círculo quebrado,
pausa entre el movimiento
de los dedos al abandonar las uñas
que no servirán más, no pertenecerán
ni serán extrañadas como se extraña
la velocidad del automóvil, el olor del café
por la mañana con figuras de dinosaurios,
copiar un pensamiento en el cuaderno
para rumiar hasta secarlo.
Lo que busco está entre las venas, los ligamentos
que pertenecen al sistema:
no es el alma ni sus sinónimos
o extremidades. No es la circulación
ni el corazón revolucionario.
Parte de aquí, de esta estructura
donde cada elemento se corresponde con otros
de manera que no puedo respirar
sin saber que el aire en un momento es yo
y en otro mi enemigo.

viernes, septiembre 15

Seguramente despido un olor nauseabundo

Huyen de mí objetos cercanos
y les digo objetos porque son más que personas:
la hoja de papel electrizada contra mi saco,
la guillotina de lápices, el robot
que por una pila logró pasar la aduana.
Ando en calzones por entre vidrios rotos
como un faquir que ha olvidado apagar el fuego
de la estufa y pierde porque se acuerda.
Entonces la distancia que me separa de los objetos,
mis congéneres, mis iguales por su estructura
es poca cosa comparada con las alergias
de las que me he librado cada vez que la máscara
de polipropileno halla en mí un buen sitio para descansar
como si en casa hubiera una fiesta
donde ya no se vale ensayar ser lámpara o conejo
o un tornamesa que no encuentra su aguja
de diamante.