viernes, julio 25

Un bosque de burbujas



No tengo idea, Salicio, frente al escenario
armado por la rubia estrambótica,
de qué arguyen estas marionetas,
cómo se hacen señas, autistas
desperdigando palabras mudas, débiles maquinarias
empantanadas: insectos, entran a una caja
que es más bien boca de lobo
con pésimo aliento.
No creas que te lo cuento por nada,
es sólo que me siento ante un bosque de burbujas,
tratan de hablarse entre sí
y apenas se tocan, se rompen.

sábado, julio 5

Una mosca en la leche


Pareciera un paraíso de alquitrán, una mosca rubia haciendo crawl en la superficie de la leche con migajas de galletas Oreo: los altibajos, las verticales y mapas de horizontes trazados en ese blanco tibio. Ella pensará mañana otra cosa, si vive para contarlo, y si le entienden el resto de los insectos que acaban deglutiendo la espesura de un blanco que los tomó de sorpresa: una mosca rubia es una mosca llena de fuego por dentro y por fuera es una mosca apagada en un sorbo descuidado.

No sin dolor de estómago, Plagio apunta


Establecido el juego, andas por el mundo sin ton
ni un son que se respete,
tu risa apagada en un cuaderno
que hice a mano, Nebulosa,
enterrada una y otra vez en las neuronas
de quienes te hemos conocido.
Adonde volteas las voces rebotan,
buscando una última pared.

domingo, junio 29

El padre de la patria contra las mujeres vampiro en toppless


Una época tibia como agua de garrafón,
merecida, diría esta meretriz clavándome
las agujas de sus zapatos
en las mejillas plateadas:
a mí que organicé las fiestas de la libertad
y bebí pulque de un fresco guaje
mientras acuchillaba a mis enemigos noche a noche
y tanto así que hasta perdí la cabeza
pero nadie podría obviarme
como a esas devaluadas monedas
de diez centavos
que todo mundo guarda en los bolsillos.

viernes, junio 27

Perorata

He acumulado palabra sobre palabra,
algunas pesan menos que otras, algunas ni tienen
peso, pero pesa haberlas habitado, desvirtuado,
hecho cenizas en monocordes versículos.
Quién se arremanga la camisa, vuela las líneas de atrás
con dinamita marca Acme.
Dígase entonces que cerrar los ojos,
mirar el rojo encendido por el sol,
ingerir sustancias contaminosas, embestir en un radio
de veinte metros los dientes imbéciles en cuerpos
huecos de cabeza. Y hay que mentir, mentirse,
esperar que los años unan o desunan, hacer filmes
de cómo ha crecido la ideología, la logia
de los corazones abigarrados. Desisto, me vuelvo contra mí,
Salicio, y no recuperas el bastón de mando
ni lo descongelas.
Estos oídos no soportan más agudezas,
deteriorada la garganta, lacrimógeno el cerebro
dividido siempre en tres, y esos tres en otros consecutivos dos:
engañarse es una opción, en realidad se divide
en miles de conductos que transportan materia prima
a la lengua en sus tratos con el paladar
y los dientes, apretados. Hace calor, nos gobierna
el clima y un presidente sin manos ni cerebelo
para esquilmar, no podemos movernos de donde
los granaderos nos han cercado,
el hábito de trozar los sueños
antes de que cobren nitidez.
Contengo donde solía latir
un órgano gótico mal afinado,
se deshace tal hule espuma. Tú no comprendes
esta edad de trituraciones, Salicio, ponte a navegar
la red, a echar la red si lo deseas, es una sugerencia
ahora que la realidad puede caernos encima
en el momento esperado.