viernes, junio 27

Efervescencia

Esdrújulas atribuladas,
sin tribuna: tan poco.
Efervescentes, casi líquidas,
al borde de la cosa.

jueves, junio 19

Foto-relámpagos


Plagio observa las estrellas acostado sobre una manta
durante un campamento cerca de Guachimontones,
intenta atrapar en las pupilas uno de esos meteoritos
que dicen lluvia. A su lado, a mil quinientos
kilómetros de distancia,
yace una asesina: así le ha dado por llamar
a esta rubia que le tatúa en el brazo
la efigie de sí misma agitando el pañuelo
a un tetrarca bárbaro solidario con el Gran Khan.
Plagio interrumpe o intenta interrumpir
el monólogo que de pronto
se oye a unos cuantos centímetros, tanto así
que su aliento le roza el cuello como una cuchilla:
pero no le toca. El cielo se ilumina desde lejos
por relámpagos que no alcanzan a rayarlo, cubierto
de nubes hepáticas,
ella dice NO: Alguien, entre las casas de campaña,
toma fotos. Plagio recuerda ese chiste
de españoles o argentinos, ya no sabe, que sonríen ante un cielo
infartado. Y no duda, esta rubia
que ha asesinado días, cuartos de día, horas gratuitas
y otras muy costosas, piensa que no se equivoca
mientras habla una lengua extranjera, la de las hormigas,
como si la comprendiera de veras.


domingo, junio 15

Recuento del domingo

Los álamos recrudecidos un día de junio, tarde entera de likes en Facebook, el libro usado y ajeno Casi el paraíso, videos gratis de “rubias bellezas”, La manzana en los labios de la chica en bicicleta, la sensación de que pronto va a amanecer.

Los barrotes en la ventana impiden mirar las nubes

Hay también manchas de pintura roja, rayas
dibujadas por un trapo mugriento, pantalones tendidos,
la casita de muñecas de las niñas, una barda limítrofe.
Estos retazos de cielo me recuerdan el paisaje junto a ti:
una sensación de no haber estado, de desperdicio,
como aquellas varillas de colores para hacer pompas
que ya no sirvieron porque el champú se dispersó en el auto
y el resto lo vaciaste al resumidero.