martes, abril 16

Caminando en la oscuridad



La noche empieza a ronronear, a hacerse la difícil
bajo una luna
de sórdidos quilates, presagio
de abuelita educada en las artes de salvaguardar el pudor
de su Blancanieves tirada en la mesa, desnuda
con una manzana en el hocico.
A mil cien pies de altura las azoteas se ven tan bobamente
dispuestas, igual
estoy aterrado como un cocodrilo de zoológico
ante un niño. Heme aquí, contrario a la oscuridad
como una envoltura plateada de Beldent sin azúcar
con sabor a manzana.

lunes, abril 15

Hospital de Salud Mental



Cocina Fósforo en el Moyano, peripecia de secretarias
con la taquigrafía vuelta de revés; los anillos en los dedos
evitan que se caigan
de las manos. Más vale ser precavido.
La mañana congrega modales de ceniza.

Espacio en común


Fósforo, enturbiado estoy
después del hipo. Fuera el destierro,
el hierro apocado en la laringe, el no saberse
ni saborearse con cierta sabiduría sin servidumbre.
Tullido yo, rancia cadencia la del cedro que miras
a través de la ventana
mezclado con los reflejos del mediodía este otoño.
Dime si lo invento, no sea la charla sopa instantánea
un torniquete en el pie.

domingo, abril 14

Al margen de la escena


Duermes en la esfera nerviosa
de una chica alquimista, de esas que abarcan
la cama con sus fetiches y sus ideas más encumbradas,
una almohada situada entre las piernas.
Algo ha de causar la chispa, el escozor
que aviva las córneas, la militancia
de segundos que transcurren sin más intención
que ellos mismos. Me pregunto si no estás
inflando la teoría con fórmulas de paso.
Es como abrir un tinto haciendo plop:
el ruido algo parece significar,
pero nada escenifica.