sábado, agosto 1

Baby shower

Las vecinas, las amigas, las tías
se han reunido en la casa de mis padres
a celebrar el baby shower de mi hermana.
Hace unos años esta visita familiar habría sido
poco menos que imposible:
no habían venido en años.
Entre la herencia de mi abuelo y los roces 
de mi madre con sus hermanas. El hermano que ya murió.
Cabe decir que se vieron enfrentados no sólo por dinero
sino por aquello que les recordaba a sus padres
y que al fin y al cabo, ya sin ellos, formaría
parte de unos o de otros. Todo eso ya pasó.
Hoy se regalan pañales, prendas para el niño
que vendrá arropado con los buenos deseos
de las tías, las vecinas, las amigas que no se habían visto
en mucho tiempo.

lunes, julio 27

Falla

Sé que no le hace bien a mi salud cardiovascular
esta negación, esta persistencia en la derrota.
Lo que necesito: desayuno con frutas, yoga
dos veces a la semana, nadar en el Metropolitano,
acelerar mi metabolismo. Una dieta.
Eso escucho a primera hora en la oficina
cuando no traigo puestos los audífonos.
En tanto, la grieta invisible se va ensanchando
con cada nuevo movimiento de la nada, casi sin notarse
y yo mismo me siento caer en ella
como una víctima de su propia trampa.

domingo, julio 26

Goteras

He perdido unos 300 libros devastados
por el moho, la plaga: las hojas engarruñadas,
mi ejemplar de Poesía y composición
con un orificio en la portada. Lo importante
sobrevivió: puedo leer a Joao Cabral de Melo Neto
no sin un dejo de ansiedad, una furia
que amenaza el equilibrio.
Libros heridos, deformes, sin remedio.
Ojalá fuera solo eso. Ojalá la naturaleza no se ensañara
con estos recuerdos de otras naturalezas.
Y aquí estoy, también yo, con la espalda adolorida
y la humedad a cuestas, con un golpe de aire al centro
de todas las cosas, al margen de ellas,
pero todavía con la posibilidad de salvar algunas palabras
que guardo para mí.

jueves, julio 16

domingo, julio 12

Cosas olvidadas

Amortiguan mi realidad series de TV que piden prestado aire a la vida. Sé que no es nada, tampoco es algo, ni pasado ni lo que antes crea haber conocido, un incesante zumbido de élitros en los tímpanos, la gravedad de la lengua es una ley al respirar y esta conciencia de reír a secas, exprimido el volumen de las cosas habitadas, el cielo a pedazos, la revolución acallada entre las cuerdas vocales, la noche húmeda.

jueves, julio 2

martes, junio 30

A Vitrubio lo muelen a golpes y le roban dos extraterrestres

Con ligas tirando de los hombros en eso que llaman tensión

(la calle está tensa, tensadas las ventanas y la lengua),

molido a golpes, a Vitrubio le parece curioso cómo caen sobre el horizonte

los cables de luz, que bien saben guardarla adentro, bajo el hule

mientras él respira oscuridad: no hay quien pague los platos rotos

y las miradas en las casas vecinas se encienden con el movimiento,

lentes brillantes como la luna, pero no hay sino un sol enfriado,

los bolsillos auscultados y un par de figuras de plomo que huyen

en un ruidoso ovni hacia el oriente,

dejando atrás autos con los párpados cerrados.