viernes, junio 13

Para qué ponerse cómodos

Plagio, desenredas tus cuerdas vocales
mientras piensas que en las batallas clónicas
un láser dividió en dos tu brazo
y tus ganas de alcanzar
un vaso de agua sin artificios.
El universo se expande en una gota de agua,
tu propio universo
hecho de depósitos de hierro, zinc,
revistas para adultos,
novelas policiacas,
paraísos de rubia
a ratos asesina.
Y ahora lanzas al aire
un sol emergente,
a imagen y semejanza
de la incertidumbre.


miércoles, junio 11

Esquizofrenia fallida



De ti mismo te desprendes para subir a tu propio Everest
imaginario; cargas en tu espalda los libros
con que te cubrirás del frío. Plagio, en tu respiración
mórbida se cuelan insectos efervescentes:
tu doble llegó a la cima hace días
y tú apenas comienzas a tiritar.

martes, junio 10

Lo dice el nombre



Me siento tan bien –recalca ausente el anodino Ícaro–
que no hallo mejor razón para echarme
en este mullido sofá color nubes. Se mira la mezclilla
absorto en el trazo regular
que los hilos dibujan en primera instancia, pero más
en un segundo plano, la trama
oculta bajo el primer movimiento, que viene a traicionarlo
dándole cuerpo. En este fluir de conciencia sin ciencia
Ícaro, que nunca ha soltado el vuelo
pues ignora el origen de su nombre,
ha envejecido como un ladrillo más en la pared
de un jardín tratado con esmero: así es el hogar,
una hogaza de pan que se endurece en la mesa,
y que los pájaros desde el patio merodean hasta que se ha ido
el último en echar espuma por la boca.

Baratijas invaluables



Vitrubio, grabas cuanto lenguaje de pájaros
se acerca a tu vitrina. Ese andar
de paloma sobre el muro,
domesticado el pico
en un aire benévolo.
Marcas la pauta de este cielo azaroso, o más bien
este desperdicio de nubes te hace sacar las canas
al coleccionista de cabellos. Enarca las cejas,
grítame al oído ese silencio nebuloso
escondido en tu garganta
entre heridas,
pero no te deshagas de las gangas y baratijas invaluables
amontonadas con fruición en tu cerebro.

sábado, mayo 24

Giros negros

Algo en la planta de los pies obliga a arrastrar derrotas como latas amarradas a la defensa trasera del auto nupcial. Una constelación de basura va quedando en la calle. Realidad es lo que en el desayuno se calla, horas blancas, órganos entumidos, la lengua hundida en saliva espesa.

jueves, marzo 20

Control de daños



Es tu manera de agenciarte la luz de un día dejado de lado
en un remoto final
de lo que nunca comenzó,
y es improbable que desistas una vez más
a este escamoteo a los lóbulos de tu teología privada:
órgano panfletario, apéndice. Encógete de hombros,
poco importa a la perorata de insectos que se lavan las manos
sobre tus neuronas
y dejan sus huevos ideológicos entre uno que otro recuerdo
antes del desayuno. No lo tomes así, estaba escrito
en algún lugar que he olvidado:
y si no, ahora lo está, profecía en reversa.
Cómo has crecido, Vitrubio, en estos tiempos menguantes.