domingo, enero 5

Kingdom come (Capitán Marvel)

A Marco


Voy por calles en blanco, quizá entre nubes:
adiós destellos infrahumanos,
guiños a quien conoce los detalles, metanfetaminas
y músculos ejercitados al romper hocicos
de dioses moribundos.
Adiós súper poderes: mi papel vulnerable,
tinta rendida a las definiciones del agua,
el final de cuanto hizo mella
al héroe ilustrado.


domingo, diciembre 29

Apunte

Una nota roja estremece cuentos felices.
Este sería un vals
si al menos alguien lo escuchara.

lunes, diciembre 23

“Negro” (Pearl Jam)



Sábanas de lienzo vacías, intactas sábanas de barro
Sus piernas extendidas frente a mí, como alguna vez su cuerpo
Cinco horizontes dan vueltas alrededor de su alma
Como la tierra alrededor del sol
Ya el aire que probé y respiré ha terminado un ciclo
Ah, y todo le mostré, todo
Ah, sé que ella me dio todo lo que tenía
Y ahora mis manos ásperas revuelven las nubes
¿De qué trataba todo?
Ah, las fotos sumergidas en negro, todas tatuadas…

Salgo a dar un paseo
Estoy rodeado de niños jugando
Si puedo sentir su felicidad, ¿por qué me marchito?
Ah, y perversos pensamientos dan vueltas en mi cabeza
Estoy girando, ah, estoy girando
Qué pronto puede caer el sol a lo lejos
Y ahora mis manos ásperas sostienen cristales rotos
¿De qué trataba todo?
Las fotos sumergidas en negro, todas tatuadas…
Todo el amor mal dado hizo negro mi mundo
Veo todo tatuado, todo lo que soy, todo lo que llegaré a ser, sí…

Sé que algún día tendrás una hermosa vida,
Sé que serás una estrella
En el cielo de alguien más, pero ¿por qué
Por qué, por qué no puede ser, por qué no puede ser el mío?


(versión mía)

viernes, diciembre 20

Escrito con pluma Bic de tinta color verde



Si no he dicho no
a esta monserga de pasear por la página
como un becerro ahíto
ante una brizna de hierba
por primera vez
desde que abandonó
la teta hinchada
de su madre
como a un soliloquio.
Mírate sonreír por una broma tan poco
afortunada: pero animales como tú
no sonríen, tan sólo
aparentan. Animales como yo
sonreímos y aparentamos
no sonreír. Pero basta, Vitrubio:
entre tus anotaciones
no tergiverses
el ritmo claro de una felicidad
sencilla.