Si no he dicho no
a esta monserga de pasear por la
páginacomo un becerro ahíto
ante una brizna de hierba
por primera vez
desde que abandonó
la teta hinchada
de su madre
como a un soliloquio.
Mírate sonreír por una broma tan poco
afortunada: pero animales como tú
no sonríen, tan sólo
aparentan. Animales como yo
sonreímos y aparentamos
no sonreír. Pero basta, Vitrubio:
entre tus anotaciones
no tergiverses
el ritmo claro de una felicidad
sencilla.
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