¿Cómo lo hacen, aquellos que hacen
el amor
sin amor? Hermosos como bailarines,
deslizándose uno en otro como
patinadores
sobre hielo, los dedos engarzados
al cuerpo del otro, los rostros
rojos como bistecs, como vino, mojados
como niños recién nacidos que sus
madres biológicas
van a regalar. ¿Cómo es que si ellos
vienen vienen
a Dios, vienen
a las aguas tranquilas, no aman
a quien los trajo consigo, luz
que asciende lenta como vapor a su
propia
piel? Estos son los verdaderos
religiosos,
los puristas, los profesionales,
aquellos que no
aceptarán un falso Mesías, ni amarán
al sacerdote en lugar de a Dios. Ellos
no
confunden al amante con su propio
placer,
son como grandes corredores: saben
que están solos,
expuestos al camino, al frío, al
viento,
al amarre de sus zapatos, a su salud
cardio-
vascular –sólo factores, como el
compañero
en la cama, y no la verdad, porque
el
simple cuerpo se halla solo en el
universo
contra ésta, su propia mejor marca.
Sharon Olds
(versión mía)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario