jueves, abril 23
Mi vida se ha convertido en una historieta
Hay en publicidad varios fenómenos dignos de estudio. Uno de ellos, por ejemplo, es que siempre se busca un efecto concreto en el espectador, un "beneficio único a comunicar".
Ser publicista es saber hacer negocios, hacerle creer al destinatario que elevará su status quo al volante de tal o tal coche, convencerlo de que debe tirar aquella lámpara vieja y sustituirla por una más moderna e insensible ... La publicidad es, ¿manipulación? No, no precisamente. Eso depende de los receptores, que ni son tontos ni tendrían por qué seguir las migajas que les prometen librarse del laberinto, lo que se les dice que hagan.
Ya ni se les sugiere qué deben comprar, se les muestra cómo el producto forma parte de sus historias de vida. En ese contar historias está el arte, o bien, contar historias da resultados hoy como antes, porque las historias nos recuerdan nuestra propia sucesión de hechos cotidianos y triviales y por eso irrepetibles, por lo que el mejor publicista ha de ser también un excelente narrador y por tanto un buen observador de la vida, del arte, de todo. Ser, en el caso mejor, como algunos dirían, un sibarita. Un viajero a la dimensión desconocida del otro. Todo mientras su propia vida no se convierta en historieta. (Aunque, pensándolo bien, no suena mal la idea.)
N 23 04 09
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viernes, marzo 13
Metrópolis, hoja de poesía (reseña)
Metrópolis, hoja de poemas dirigida en Guadalajara por el poeta Carlos Vicente Castro, llegó a su número 8 este mes de febrero. Cuatro poetas mexicanos (de Tepic, Guadalajara, Querétaro y la capital del país) comparten los pliegues de la publicación con otros tantos poetas de Argentina, Panamá, Rumania y España, respectivamente. Pero el interés de Metrópolis radica en la variedad estilística y emocional de los poemas que agrupa, no en la nacionalidad o procedencia de sus colaboradores.
Podría temerse que, por ser la poesía un género tan minoritario y el espacio de una hoja tan restringido, Metrópolis diera cuenta nada más de los intereses de un grupo, con sus pasiones y aversiones, renunciando con ello a la diversidad literaria. No es así: de la uniformidad aparente del yo poético a la dislocación e interpenetración de los numerosos discursos del orbe, de la exploración a tientas de la memoria y la identidad a la reproducción del habla cotidiana, los pocos y breves poemas de cada número de Metrópolis acaban resultando incontables y extensos. Camaleónica en el diseño, que varía entrega por entrega, esta hoja es poca, muy poquita cosa, y en esa brevedad y escasez cultiva los grandes y abiertos espacios de la poesía original y de la traducción, de la poesía llamada “joven” y de la que ya no lo es tanto, de la gravedad y el juego.
Luis Vicente de Aguinaga
jueves, febrero 26
Los malos bailarines
Hay algo de misticismo en esto del baile, así lo hagamos con dos pies izquierdos. Considerarlo con humor quizá conlleve la salvación. Quizá aquella compañera que nos sacó a bailar con la esperanza de que nuestras tercas excusas eran solamente un recurso de la modestia, termine también tomándolo con humor. “Fulanito baila peor que tú” o “Solo te falta práctica” son dos expresiones que con optimismo podemos dilucidar como elogiosas hasta el instante en que nuestra alegre compañera se va a bailar con otro.
Y no aprendemos, no tenemos por qué, solo somos mosquitos admirados por el resplandor de ese otro cuerpo con el que deseamos zarandear el aire, con el que procuramos establecer un vínculo de ligereza. Pero los matices con los que nuestro cuerpo se desenvuelve terminan por traicionarnos, a los pésimos bailarines: hasta oímos rechinar cada una de nuestras pesadas articulaciones. Y ahí vamos, optimistas recalcitrantes, a intentar de nuevo vencer al dragón del ridículo. Desafinados alquimistas, embrollados en el ritornelo de un cíclico fracaso, buscamos una y otra vez convertir en baile nuestro escamoteado deslizar por la pista, para algunos símbolo de la vida.
Qué difícil es aceptar que está de más la teoría en la que nos desplazamos tan libre y fácilmente, con una agilidad que al cuerpo le parece estar vedada. Pienso, de cualquier manera, que para los necios cabe una pequeña esperanza. Para los desfasados de cualquier cosa que huela a ritmo, bailar es más difícil que ganarse la lotería. El cuerpo que vemos allá, aunque cerca, a la distancia, ocupando el espacio con soltura, con fruición gozosa y en sintonía con otro cuerpo, se nos presenta tal una mera utopía. ¿Dónde está nuestro cuerpo cuando se le necesita? Lo que en ese momento imita la danza es apenas un amasijo de huesos y nervios con voluntad autónoma, un sistema de órganos desfasados. King Kong y Godzilla en cruenta batalla semejan dos gráciles pajaritos al lado nuestro.
Hay quienes abominan del baile, echan sobre él la carga entera de sus maldiciones, resistiéndose a cualquier intento esperanzado: nunca son suficientes los certeros dardos de su ironía… hasta que caen en su propia trampa. ¿Saber bailar es saber sintonizarse? Con todo, los que sin conocer los vericuetos del baile nos atrevemos a dislocar el cuerpo, impelidos por un algo que nos llama con irresistible fuerza de atracción, solemos chocar contra el muro de otro cuerpo que, más temprano, más tarde, pretexta ir al baño o retirarse a la soledad de la barra a esperar otro cuerpo con el cual sintonizar.
Las pruebas empíricas parecen comprobar que, obcecados en apropiarnos del ritmo, lo exageramos, nos dejamos llevar sin delicadeza. Tan preocupados por poseerlo, ganarlo a fuerza de voluntad, terminamos contra él enfrentados, nos convertimos en acérrimos enemigos de esa armonía que tan maravillosamente discurre en los cuerpos armónicos y dúctiles.
La verdadera catástrofe en estos casos estriba en desear la armonía sin llegar a concretarla. Sea cual fuere nuestro stock de pasos en reserva, si el cuerpo no nos pertenece estamos perdidos, si no nos apropiamos de él, o, mejor, si el ritmo no lo posee. Qué va. Cuántas veces simplemente nos sonreímos y ahí vamos, oh reincidentes, a invitar a una nueva pareja al baile, a la aventura, haciendo caso omiso a las advertencias de naufragio. Quién sabe si, aunque nuestros movimientos carezcan de gracia, ganen al menos un poco de simpatía.
miércoles, febrero 18
Sísifo mira la TV
mientras vemos a lo lejos el cometa.
Un cometa es una culebra coralillo. Una coralillo es un coral
en movimiento, le pregunto a Sísifo, que cargó una y otra vez su prisión
por un campo minado.
Pero Sísifo mira la TV y no contesta. Ve miles de piedras
arrastradas por miles de Sísifos: átomos
sin iniciativa propia, electricidad al vacío.
Estamos en los albores de una época de sayayines, dice por fin. El mundo
se arrisca las mangas para alistarse a pelear
contra sus propios demonios. ¿Qué demonio salta por su cuenta
de un cuarto piso?
A los demonios también les da vértigo. El tiovivo les causa mareos,
les retrasa la regla. Aunque no tienen reglas: su primera
regla. Defina demonio: un basurero que sufre de vértigos y se pierde
como un punto en la solidaria oscuridad, un ovni, un carrusel en la
mente. No, no hay nada alrededor, hay un vacío como el que existe
de estrella a estrella.
viernes, diciembre 19
Tanto rebota entre las paredes del cráneo
Tal vez el sentimiento menos complicado sea el amor, si bien las complicaciones que contrae devienen de que, como estamos hechos de una materia que a sí misma con el tiempo se nulifica, nada puede ser tan perfecto como quisiéramos.Un instinto, un impulso extraordinario -fuera de orden- nos lleva a volver hacia nuestros más primarios sentimientos y en consecuencia no sólo a escucharlos, a dejar que nos dominen.
No siempre puede hablarse de la ira, el más impulsivo de los instintos. Ese fuego reactivo y reparador que únicamente permite rehacerse al fénix de nuestro amor propio sobre las cenizas de lo segado. Me refiero a la ira ligada con nuestro ser, no a aquella que nos aleja de él.
De ahí que recuerde el verso de una canción brasileira que escuché hace unos días, ante la que mi brodi Serg Ríos reaccionara con agrado: "mi mejor amigo es mi amor". Lo demás viene sobrando.
N 19 12 08
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miércoles, noviembre 12
Metrópolis busca patrocinios
A continuación transcribo la carta que envié a mis contactos en días pasados. A partir de entonces Metrópolis ha recibido donaciones y seguimos en pláticas con empresas e instituciones para lograr susbsidios o patrocinios. Por supuesto, toda propuesta es bienvenida.
Hola a todos.
Escribo este correo para compartirles una noticia sobre Metrópolis, supongo que mala, aunque con la esperanza de que cambie de signo. Sucede que la Universidad de Guadalajara nos apoyó durante seis números, según se tenía contemplado, algo que agradecemos muchísimo, pero ese subsidio finalizó en octubre y a partir de noviembre no tendremos presupuesto.
De seguirse imprimiendo, Cultura UdeG continuará, por lo pronto, distribuyéndola este año (una atención sin duda también agradecible).
Metrópolis concursó en la beca estatal del CECA en el rubro de revista impresa y, lamentablemente, no fue elegida. Ganó una publicación que no conozco y a la que le deseo mucha suerte. Supongo que los jurados tendrán sus razones al haber ignorado a Metrópolis. Yo sólo conocía dos criterios, los expuestos por el CECA en su página de internet: el impacto social y la calidad.
En cuanto a impacto social, Metrópolis, que es una revista independiente, ha sido distribuida por la Universidad de Guadalajara en librerías y centros culturales tapatíos, y hasta ha tenido que volver a surtirse varias veces en lugares como el Fondo de Cultura Económica o el Museo de las Artes porque, literalmente, vuela. Después de todo, Metrópolis es gratuita y... llamativa.
Han sido meses muy intensos y llenos de satisfacciones para quienes en ella colaboramos, pues nos propusimos una periodicidad mensual (y un diseño diferente cada vez) que muy pocos son capaces de cumplir, sin dejar de lado que al menos hemos dado a conocer poesía que ojalá los lectores lleguen a considerar entrañable.
No sólo hemos publicado a poetas de varios estados de México, sin dejar de lado a la producida en Jalisco, sino que también hemos incluido a poetas de las más disímiles latitudes: Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina, Perú, Francia, Alemania, España, Marruecos... todo, en seis meses.
De hecho, ya está diseñada y -de contar con los recursos- lista para imprimirse la de noviembre.
La hemos presentado en el festival internacional de Santiago de Chile y como invitados en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, y el mes entrante se presentará también en Latinale, un importante festival de poesía latinoamericana celebrado en Alemania.
Hacemos envíos regulares de Metrópolis a la librería Metales Pesados en Santiago de Chile y en Buenos Aires la distribuyen amigos de mano en mano.
Metrópolis no sólo tiene presencia física. Tan sólo ayer nuestra página en internet recibió 210 visitas. Tratándose de una revista de poesía y por lo tanto marginal, me parece una cantidad considerable.
Pienso que para tener seis meses de existencia nuestro impacto social no es deleznable. En cuanto al otro criterio, el de la calidad, dejo que los lectores opinen.
Como nunca pensamos en que el subsidio institucional pudiera ser la única opción hemos dado ya pasos para lograr otro tipo de apoyos y medidas, aunque no contamos con nada concreto todavía. Pero agradecemos toda alternativa que se tenga a bien proponernos.
Tengo plena confianza en que si Metrópolis merece continuar publicándose, lo hará.
Gracias a todos los que tuvieron la paciencia de leer estas líneas un tanto viscerales y precipitadas que a fin de cuentas tienen por objeto hallar opciones de supervivencia.
Atte.
Carlos Vicente Castro
Editor de Metrópolis
lunes, septiembre 15
Los invitados (Abdellatif Laâbi)
¿Olvidaron mi invitación, perdieron la dirección mientras venían? ¿Qué mal pudo ocurrirles?
Espero desde hace horas, “con la oreja pegada a la puerta”. Tampoco sé cuántos serán, si usarán ropa de invierno o de verano, en qué lengua me saludarán al entrar.
Mi mesa está servida. Esperaré el tiempo que haga y el que no haga falta. Y si fuera víctima de una ilusión, insistiría. Inventaría amistades extrañas, de caras francas y fáciles de leer como libros para niños, con voces de acentos deliciosos y bocas pequeñas que compartirían hasta un grano de cuscús.
Mi mesa está servida. La preparé con todos mis conocimientos, con amor. La música me ayuda a soportar la espera. Conmueve mis guisados, hace brillar mis aceitunas, libera los perfumes de mis especias.
Por fin, oigo ruido de pisadas. Me levanto para abrir. Pero la puerta vuela en pedazos. ¿Están allí mis invitados? Irrumpen unos hombres sin rostro, arma en mano. No me tienen consideraciones.
Le disparan a la mesa hasta reducirla a polvo y se retiran sin decir palabra. La música termina.
Después de todo, no me queda más que recoger y preparar una nueva comida.
Publicado en Crítica:
http://revistacritica.com/contenidos-impresos/poemas/cuatro-poemas-de-abdellatif-laabi
(traducción mía)
¿Para qué las antologías?
sábado, septiembre 13
Saint-Pol-Roux
que la luz sea
Palabras surgidas de la boca del Verbo / la primera
Palabras que datan del principio del mundo
Palabras que van detrás, luego del grito divino
Palabras transformadas en el curso del ser humano
Palabras de los campos, bosques, de fenómenos y elementos… Palabras del niño a la leche de su madre
Palabras del gallo erguido al corazón de la Aurora (de Levante),
Palabras de los campanarios que nos dan la hora,
Palabras de los picos sobre las ramas
Palabras de los castillos y de las chozas
Palabras de la virgen a su amor
Palabras de la Abuela a su rueca
Palabras de los cadáveres entre las tablas
Palabras de las ovejas tendidas sobre la hierba
Palabras de los granos de oro en la mano del sembrador
Palabras de la vid a los émbolos de la prensa
Palabras del remo en el casco
Palabras de la brisa y de la lluvia
Palabras de la sonrisa, palabras de las lágrimas
Palabras de sufrimiento, palabras de esperanza
Palabras del minero a su carbón / filón
Palabras del marinero al alma de su vela
Palabras del campesino a su arado
Palabras del sol y de la noche
Palabras del poeta a su estrella
Palabras suspendidas del racimo de estrofas,
Palabras espigadas sobre los surcos
Palabras de escritos que son libros
Palabras de viejos pergaminos que fueron borregos
Palabras que jamás se querría haber dicho,
Palabras que querría decir siempre,
Palabras que no han nacido todavía,
Palabras que todavía no han fallecido,
Palabras pecados, palabras virtudes,
Palabras que son venenos, perfumes, colores, estribillos, estatuas
Palabras-cárceles, capillas, catedrales
Palabras que gritan, palabras que matan,
Palabras de odas, himnos, tragedias,
Palabras de los profetas a la muchedumbre,
Palabras de evangelio y de anatema,
Palabras del Sepulcro y de la obra maestra,
Palabras de los esclavos a su piedra de afilar,
Palabras del hacha sobre / en los árboles,
Palabras sobre la cruz, palabras bajo la rueda,
Palabras que fuerzan los barrotes en un grito de libertad,
Palabras de los pueblos a ambos lados de la frontera,
Palabras de los héroes en la batalla,
Palabras de los que claman (gritando en el desierto las glorias y las catástrofes)
Palabras de oro clavadas en los frontispicios de la Historia
Palabras aparecidas sobre la muralla,
Palabras de las zarzas ardientes en las montañas húmedas
Palabras de las Ideas que mecen los nubarrones,
Palabras del trueno sombrío a la lengua del relámpago
Palabras estridentes y fauces en la selva,
Palabras de los ejércitos de metal que se rompen entre sí como objetos,
Palabras en pedazos sobre las columnas milenarias,
Palabras de las fuerzas del Tiempo a caballo sobre el Viento,
Palabras de los volcanes que escupen al Azur,
Palabras de los Antepasados, de lejos resucitadas en las entrañas de la Tierra;
Palabras de los Dioses desconocidos amaestrados por el Dios conocido,
Palabras de las estaciones, los diluvios, los apocalipsis, los supremos Juicios.
(traducción mía)
Liga
jueves, septiembre 11
El maquinista
en la habitación vacía de su mente.
Si alza la voz para detener al tren
que viene a embestirme,
amarrado como estoy con palabras de hierro,
mi padre, el maquinista, no sólo me aplastará, cercenará
hasta la lengua mis huesos, triturará mis dedos de algodón
en un molino como el que mi abuela usaba.
Yo he tirado torpemente un vaso sobre la mesa de las visitas
y antes de que la máquina se estrelle contra mi boca
que no puede hablar leche ni agua, azúcar
sobre el mantel, ni ser una boa,
alzo mi brazo con el instinto de las golondrinas
que abandonan a sus crías cuando se acerca un extraño.
Ojalá una palanca detuviera el alud
que veloz viene a segarme,
el toro que con cuernos de metal atraviesa la puerta
tras la que me escondo –el rincón de los libros–
y no sentir que me aplasta
ese tótem de arena, escupitajo de mierda,
jueves, junio 19
La lengua de mi madre (Abdellatif Laâbi)
Se dejó morir de hambre
Cuentan que se quitaba cada mañana
el pañuelo de la cabeza
y golpeaba siete veces el suelo
maldiciendo al cielo y al Tirano
Yo estaba en la caverna
donde el preso lee en las sombras
y pinta sobre las paredes el bestiario del porvenir
No he visto a mi madre en veinte años
Ella me dejó un juego de café chino
cuyas tazas se rompen una por una
sin que lo lamente demasiado, son tan feas
Por ello más me gusta el café
Hoy, cuando estoy solo
tomo prestada la voz de mi madre
o más bien es ella quien habla por mi boca
con sus blasfemias, sus groserías y sus imprecaciones
el rosario perdido de sus diminutivos
la variedad amenazada de sus palabras
No he visto a mi madre en veinte años
pero soy el último hombre
que habla todavía su lengua
Publicado en Metrópolis 5.
(traducción mía)
Entrevista sobre Metrópolis con Sergio Ríos
www.revista-metropolis.com
(SER) Desde hace algunos años Guadalajara ocupa un lugar central en la edición de revistas y libros de gran calidad, ¿cuál es la propuesta de Metrópolis?
(CVC)Continuar el diálogo literario, en este caso centrado en la poesía pero también abierto a otros géneros como la plástica y cualquier tipo de literatura con la brevedad suficiente para ser incluido en una revista con un espacio tan reducido como lo es finalmente el de Metrópolis.
La pauta la marca con mucho nuestro consejo editorial. Sólo dos integrantes estamos en Guadalajara y los demás viven en Guanajuato, el Estado de México, el DF y uno más en Alemania, si bien compartimos cierto gusto por los viajes. No somos estáticos.
Por supuesto, el diálogo se amplía con nuestra página en Internet, donde pretendemos incluir más material, en el futuro, que aquel publicado en lo que llamaríamos, que diría Ángel Ortuño, nuestro mascarón de proa.
(SER)¿De dónde surge el nombre de Metrópolis?
(CVC)Es una palabra que me ha rondado por mucho tiempo. La idea de la metrópoli abarca un conglomerado urbano de vivencias personales y sociales bastante amplio. Fuera de sus cualidades sonoras y de su inmediata asociación a la película del mismo nombre que sitúa en una perspectiva crítica la noción de modernidad, pretendemos hacer visibles las urbes individuales de los autores, una especie de carrefour en que, en un momento determinado, se entrecruzan obras de diferentes y distantes geografías.
(SER)¿Hay un enfoque particular en la elección de los poetas, del material que se publica y, en ese sentido, cuál es la visión de la poesía que se intenta plasmar?
(CVC)El enfoque principal es el de la aportación personal. Especialmente nos atraen los lenguajes que exploran vetas poco comunes en la poesía –mexicana o de otros lados-, pero en sí pretendemos mantener una comunicación abierta con la tradición (sólo posible a partir de la ruptura, aludiendo a Paz).
Y para continuar con la alegoría de las metrópolis, procuramos que convivan poemas producidos en diferentes localidades de este y otros países. Como ya se ha dicho, nuestra lectura de la globalización involucra la necesidad de comunicar individualidades.
En este mismo sentido, consideramos la traducción como un medio bastante grato y eficaz para explorar algunas de las coordenadas poéticas que se aportan en otras lenguas.
(SER)Es una publicación abierta, ¿cuál es el mecanismo para publicar?
(CVC)En un principio se hizo una invitación abierta, basándonos en nuestros propios contactos de Internet. Las invitaciones continúan por ese medio, pero ahora ya empezamos a recibir material de gente que no conocíamos.
De cualquier manera, el proceso de selección que sigue el consejo editorial se centra en los poemas, pues se eligen omitiendo en las entregas los nombres de los autores y argumentando las decisiones.
(SER)¿Hay alguna razón especial respecto a la brevedad de esta publicación, algo parecido a crear un material de colección de forma visual y escrita?
(CVC)En ambos aspectos el espacio reducido ha resultado ser una gran ventaja. La razón principal de este formato tabloide es que teníamos que encontrar una manera de asegurar la publicación mensual de Metrópolis abaratando los costos sin mengua de la calidad de impresión y sin vernos atareados por “llenar” páginas a toda costa. Fue así que empezamos a jugar con la idea del cartel, el periódico mural, esos escandalosos mamotretos tan caros a algunas publicaciones de vanguardia, aunque aportando nuestra propia lectura al fenómeno.
Ojalá los lectores encuentren en Metrópolis un objeto digno de sobrevivir, tanto en lo poético (que abarca las artes) como en su noción de objeto, más allá de su aparición mensual. Por un lado, pretendemos que cada poema e imagen cuenten con un espacio propicio para ser atendidos por los lectores y, por otro, acentuar el carácter material de la revista como otra aportación más, en el sentido de que sea un medio y un fin a la vez.
Así, aparte de la atención que de por sí busca atraer una revista de poesía, tenemos especial cuidado en el diseño de la edición, que es también una colaboración.
(SER)Se maneja como una publicación independiente, pero ¿hasta qué punto puede ser esto viable frente a retos de costo y distribución?
(CVC)Sin el apoyo económico para la impresión que obtenemos de la UdeG el proyecto se hubiera atrasado bastante o quizá ni siquiera habría existido. La viabilidad consiste aquí en que nos preocupamos menos del dinero para concentrarnos en la apuesta de la revista. Por supuesto, estamos abiertos a más patrocinios bajo esta condición de autonomía.
(SER)¿El grado de independencia tiene que ver con la finalidad de Metrópolis en sí?, ¿puedes ahondar en ello?
(CVC)Claro que sí. El apoyo institucional viene muy bien, hace posible el proyecto, pero el trabajo de la revista va más allá de la impresión y distribución (la UdeG la distribuye sólo a nivel estatal). No tendría ningún caso editar Metrópolis sin libertad creativa.
(SER)¿En qué medida implica un obstáculo el hacer una revista desde provincia?, ¿hay realmente una barrera invisible para llevar a cabo este tipo de proyectos editoriales?
(CVC)No es un obstáculo, sino toda una bendición. Precisamente ponemos en perspectiva esa homogeneización de caracteres que el término “provincia” impone a quienes habitamos en el resto del país, en contraposición a la capital, una idea que desconoce nuestras diferencias pero que sin duda nos permite actuar “a nuestras anchas”.
Un ejemplo visible de que se puede jugar con y hasta sacar partido de ese término, ya no digamos despectivo sino además ajeno a la idea política en que se constituye nuestra república, convirtiéndolo en nada menos que en una estafeta, dentro de la historia literaria tapatía, es Bandera de Provincias, una revista con una vitalidad y un ansia de conocer las literaturas y las artes que se hacían en el resto del mundo y que sin duda creó en el siglo pasado un importante precedente, a su vez una continuación, en cuanto a sus objetivos, de aquella decimonónica y también tapatía La república literaria, donde escritores como José López Portillo y Rojas, Esther Tapia de Castellanos y Manuel Álvarez del Castillo conectarían a Guadalajara con, por decirlo así, otras “provincias”.
Bajo esta premisa, creo que podemos hacer caso omiso de las barreras políticas para centrarnos en las conexiones literarias. Lo que es más, tal vez, sin importar dónde vivamos, no haya otra manera de aportar una visión personal que estando al margen, moviéndose en un espacio “provinciano”.
No hay que descartar el sentido irónico que entraña hacer en “provincia” una revista que se llame Metrópolis.
(SER)¿Cuál ha sido la recepción del número 0?
(CVC)Según las noticias que hemos tenido, ha habido una excelente respuesta, tanto con la versión impresa como con la electrónica. Esperamos continuar así.
(SER)A largo plazo ¿cuáles son los objetivos de Metrópolis?
(CVC)Uno de los conceptos más importantes de lo que significa hacer Metrópolis es su vitalidad, su capacidad de mantenerse en movimiento, de reinventarse y proponer ese diálogo del que ya hemos hablado. Nuestro compromiso es permanecer un año con esta propuesta inicial y a este ritmo. Después, ya veríamos.
Publicada en "Hangar".
viernes, mayo 30
Lo que falta
N 30 05 08
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martes, mayo 27
De públicos y ansiedad
Sí, la publicidad conlleva el arte de comunicar, claro (por decirlo así). Comunica efectivamente un mensaje que beneficie a su cliente, omitiendo aquella información dañina y exagerando o inventando los beneficios. Señala a sus receptores múltiples y contradictorias rutas de felicidad. Más que claro, por supuesto, el propósito suena turbio.
Como las religiones, la publicidad no sería nada sin la perspectiva de la muerte. Pero, a diferencia de ellas, no la menciona, la evade, la esconde, aunque está siempre presente: hay que disfrutar, reafirmar una personalidad efectiva, experimentar el paraíso antes de que todo acabe (o prevenir el después: "para estar tranquilos")... Qué tanto puede costar una parcela de autoestima.
Hay que intensificar la vida combatiendo esa desagradable para ud. y tan cara al publicista ansiedad -a esa sed suya de ignora qué cosa (nosotros le decimos cuál).
Dinero de por medio, vida resuelta.
N 27 05 08
*
Sobre los pedantes
viernes, mayo 23
Nota-apéndice: escribir poesía
N 23 05 08
*
jueves, mayo 22
Tiempo nuevo
A veces quisiera que el tiempo no hubiera transcurrido o que se hubiera detenido en un determinado periodo, un apenas segundo en que una sonrisa, una mirada tranquila, un deambular entre las calles con desenfado era habitual. ¿Qué ofrece este nuevo tiempo que finalmente hace voltear hacia atrás y extrañar incluso la nostalgia? ¿Es un tiempo sin futuro? ¿Es tiempo? He llegado a pensar que lo único real es el cuerpo... ¿tiempo? Los poros, cabellos, los dedos de los pies o cada rasgo aislado de la cara dicen aquello que la percepción ante la vida diaria y continua no termina de descubrir. Sí, de quitarle lo que la cubre. Hace tiempo creí haber sido tiempo y me pregunto ahora si ese tiempo es capaz de mirarse a sí mismo.
miércoles, mayo 7
Metrópolis cero

Lo prometido: el primer número ya se distribuye.
Por ahora sólo está en Guadalajara, pero a partir de la siguiente semana podrán conseguirla en el DF con Alejandro Tarrab y en Guanajuato con Lalo Padilla. En Santiago de Chile la estará rolando Sergio Ríos dentro de unos dos o tres días.
Colaboran, en poesía, Ángel Ortuño, Claudio Daniel (traducción de Sergio Ríos), León Plascencia Ñol, Rocío Cerón, Timo Berger, Óscar de Pablo y Alejandro Tarrab, con dibujos a pluma de Eloy Barragán y diseño de Uriel Martínez.
Yo la edito, y conforman el consejo: Ángel Ortuño, Eduardo Padilla, Sergio Ernesto Ríos y Alejandro Tarrab. Para nuestro número uno, que saldrá en junio, se integra el buen alemán, y a estas alturas ya sudamericano honorífico, Timo Berger.
Somos independientes, aunque contamos con el auspicio de la Universidad de Guadalajara.
Les invito a conseguirla o a echarle un vistazo en
www.revista-metropolis.com
martes, mayo 6
Más sobre publicidad y arte
Por cierto, extraordinarios jingles forman parte ya de nuestra común imaginería, como aquel que creara Fernando González Oviedo en el espacio de la W Radio, "Mejor, mejora Mejoral", o esos versos macabros que irrumpieron en la televisión de los sesenta anunciando puré de tomate: "Estaban los tomatitos / muy contentitos / cuando llegó el verdugo / a hacerlos jugo. // 'Qué me importa la muerte', / dicen a coro, / 'si muero con decoro / en los productos Del Fuerte'”. Al menos esa fue la primera versión, antes de que la gente cayera en la cuenta de que se trataba de algo más que de una agradable tonadita con dibujos animados. La versión de los setenta se encargaría de medio corregir el exabrupto. Claro, esta versión es más poética: traiciona perfectamente a su finalidad publicitaria y no me parecería extraño que entonces funcionara.
No ocurre lo mismo con otros oficios. Corrector que he sido, puedo decir que la convivencia como hacedor de versos y maquillador (en el mejor de los casos) de textos ajenos es sencilla: la corrección es un oficio de escritura, un asunto de higiene del lenguaje; a la poesía esa noción de limpieza escritural a la RAE le es extraña si no va con sus intenciones, o incluso puede partir de ella para sus propios fines. Entre esos escritores que gustan o gustaron de zambullirse en las reglas y a la vez se movieron o mueven como peces en el agua de la poesía, están, digamos, Arreola, Monterroso, o aquel "maxmordón" (como él diría) Gerardo Deniz, ese poeta, como muchos de los mejores, incomprensible.
Para el periodista (que lo fui y sigo siendo, de alguna forma), la visión de la misma realidad se agota en referencias informativas... Puaf: en definitiva, la experiencia poética es su antítesis. Me agradan los poemas-simulacro, máscara, fiesta de disfraces: son más verdaderos o... verosímiles. Y lo mejor: son capaces de ponerle un puntapié incluso a la verosimilitud. El periodismo, finalmente, es un oficio que unos y otros hacen con más o menos arte.
Y la publicidad... ah, esa engañosa prostituta... también entraña sus placeres. Díganlo si no.
N 06 05 08
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viernes, mayo 2
Arte y publicidad
La publicidad es el lugar común para lo colectivo, está al servicio de lo que la mayoría quiere ver y escuchar; después de todo se persigue al público. El arte puede o no ir en busca de público; en todo caso, desintegra a ese público en individualidades. Más bien suele hacerse el perdidizo. En cambio, la publicidad piensa en grande y facilita a un grado primario el canal comunicativo; el arte es minucioso al imaginar. La imaginación es sustancia del arte; para la publicidad, un instrumento.
¿Hay arte en la publicidad? ¿Vale la pena hacer público el arte? Las dos cosas. En la publicidad a veces hay arte y es raro que llegue a serlo... es un método colectivo que busca una respuesta colectiva, concreta únicamente en cuanto a que su finalidad es vender un producto. El arte, que se hace público (se expone, se publica, se representa o interpreta), toca al individuo, lo descoloca, no lo disuade: tiene sentido.
N 02 05 08
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martes, febrero 19
Lo antiguo es novedoso
Es un gusto saber de los viejos amigos. Es cierto que los tiempos pasados de algún modo regresan, y "de algún modo" porque nunca se van. Hace unos trece años que varios amigos y yo publicamos unas revistas con las que en verdad nos divertimos mucho, pese a todas las acrobacias que hicimos para juntar el dinero. No tenía un nombre muy agraciado, La Calle, pero describía con mucho nuestros intereses de entonces. Deseábamos hacer, más que una revista, un movimiento, y no nos suscribíamos a un arte en particular. Hacíamos convivir pintura, poesía, teatro, narrativa, fotografía, desvariábamos mezclando géneros e influenciándonos unos a otros. Tan sólo salieron -o es posible decir "hicimos"- tres numeritos. Eso no fue todo. Organizamos una de las mejores lecturas de poesía-concierto de rock-exposición de pintura que se hayan realizado en Guadalajara. Muchos se quedaron con la idea de que nuestro evento, con un nombre que se le ocurriera a Mario Calderón, "La ciudad tras los ojos", había sido obra de La Escalera. A mí, que lo presenté, por mucho tiempo se me confundió con un empleado de ese lugar que empezó perdiendo su biblioteca y luego su dignidad de oasis-café-bar-librería en el centro de Guanatos para convertirse en un arrabal sin categoría (si es que algo así es posible). El hecho es que como ese día La Escalera celebraba su aniversario -justo después de lo que nosotros organizamos-, no tuvieron empacho en declarar al ya inexistente diario Siglo 21 que nuestro evento era de su autoría. No importa. Muchos ya lo olvidaron, excepto quizá aquellos que se dieron a la tarea de degustar el tequila de la casa, sin marca y mortífero a más no poder, pero, eso sí, de una excelente calidad (¿o no?). Queda pendiente escanear una invitación para ilustrar mejor el asunto... El caso es que lo antiguo siempre resulta ser novedoso y que ahora me ha entrado la espinita de hacer otro proyecto, más bien centrado en la poesía aunque en contacto -no podría ser de otra manera, diría Eloy- con el resto de las artes y también con el reto de hacer más en un espacio reducido. Pronto, muy pronto, estará por aquí Metrópolis. Colaboran buenos amigos... Por ahora lo dejo así.
lunes, diciembre 17
Tusitala
–Qué engañosas son las novelas de aventuras –se dijo entre dientes al sumergir en tinta su pluma negra de ganso y disponerse a manchar un pliego de papel con las huellas de una guarnición de caballeros ateridos de miedo, al margen de una batalla de la que huyeron para salvar su pellejo antes que el honor. El hombre al que llamaban Tusitala colocó su mano bajo el mentón, pensativo, balbuceó algunas palabras indescifrables y luego mojó de nuevo la punta de su pluma tal si fuese una flecha envenenada.
viernes, diciembre 14
Este cajón electrónico
Acaso estas más recientes colaboraciones tengan también una cercana fecha de caducidad. De todas maneras, reincidente, levo el ancla de otro poemita. Ya veremos si naufraga:
Anduve en tierras desconocidas, acuciado
por la sed de un desierto
sólo posible en sueños, me convertí
al sosiego taimado de las serpientes
en el crucial instante de la caza,
me interné en ese vacío, cobijado por un cielo abierto
donde rondaban tres o cuatro zopilotes.
Me senté a esperar.
El sol quemaba intenso como una culpa
de la que ninguna distancia puede librarse.
Tal vez era yo un espejismo.
N 14 12 07
*
viernes, noviembre 9
Antes del amanecer
como serpientes a una casa despoblada.
Antes del amanecer habremos de rendirnos
a la inmensidad de este mar esquizofrénico
que parte donde un desierto también comienza.
domingo, septiembre 16
Furia
jueves, agosto 16
Tránsfugas
Huíamos en la desazón, navegando la agreste superficie de una literatura que nos hacía depender de los ojos de un niño voraz en el verano. En la lejanía veíamos aún, a través de las huellas impresas en los catalejos, a los uniformados que ladraban su pólvora húmeda frente al Tigre –transcurrían horas y semanas como las páginas lentas de un libro. Ya en el trance de abordar la arena incierta, pensábamos en la meliflua y ausente voz de Kali que nos envolvía con sus brazos de niebla, al fin poseedora de una seductora lengua de filo nacarado tan precioso como la espuma.
viernes, julio 27
Mar abierto
Era un habitante de su sombra. Derrotado en mil batallas nunca libradas, le esperaba una soga amarrada al mástil mayor. Ya había despejado la niebla que cubría los espectros y las tormentas que habían hecho naufragar a más de un enemigo, el océano por fin amainaba y el horizonte comenzó a parecerle de una intensidad insoportable. Si tenía que morir no opondría resistencia, ese recurso de los débiles. Lo había perdido todo, se había dejado arrastrar por la inercia de una navegación que no desistió de seguir su estrella hacia ninguna parte. El mar abierto era una trampa que lo devolvía al mismo puerto de donde había partido, por más que se alejara.
jueves, julio 12
La bitácora
En su mesa roída por la desesperación de las ratas, en un camerino de ahogada respiración, el capitán se aplica a la escritura de su bitácora con la misma necedad que el rígido timonel, enardecido por la inexistencia de los mapas. La carabela ha sufrido una que otra baja, por lo que haber mentido distancias es una falta menor. Una noche ha pasado por lo menos la tripulación sin beber de ese ron que hace arder la garganta y el estómago hasta recordarles que están vivos bajo un cielo que pesa hasta los huesos. A punto de alzarse en motín debido al hambre que agravia más que la incertidumbre, se detienen ante la promesa de llegar a un destino donde el oro prevalecerá y terminará por engullir a sus refractarios. La bestia fantástica ya se yergue en los corazones avarientos como un tigre recién liberado de su jaula.
viernes, junio 8
Vaivén
Comíamos pequeños trozos de jamón y apenas si nos mojábamos los labios con un jerez que había sobrevivido al derroche: no sabíamos a dónde nos precipitaría la marea. Poco importaba ser blanco de bandoleros o navegar con leviatán a cuestas, el único lugar cierto estaba al fondo de nuestra memoria. A veces, en días con densa niebla, una figura fantasmal se desplazaba de las mazmorras a cubierta hasta detenerse en la proa, mirando hacia atrás para señalarnos el fin del mundo. Nos habíamos acostumbrado a la ilusión. Ya nos lo había advertido una sibila en la última taberna donde dicen habernos visto: desconocíamos la aventura, estábamos presos en la imaginación de un hombre que despreciaba el mar.
sábado, junio 2
Un ínfimo acto
Comparecimos ante el consejo, reunidos en el candor mutilado de la arena. El sol había vidriado los ojos de los dromedarios cansados de sumar kilómetros de acerbas melodías sobre sus corvas. Invisibles aves hurtaron nuestros víveres y estábamos resignados a morir de inanición o de, cosa rara, falta de sed. En realidad, habíamos planeado que en algún punto incierto la caravana de ancianos fastidiosos que formábamos se detuviera, si bien a estas alturas sin rumbo preestablecido. Nos sentamos bajo unas palmeras a esperar que el polvo respondiera la recalcitrante pregunta, inscrita en unos huesos de ballena todavía tibios. Aun cuando nos adivinábamos incapaces de evitar la tormenta que sobrevendría al encarar los designios que los dioses nos habían impuesto sin consultarnos, decidimos objetar el destino con un ínfimo acto de rebeldía. El sopor crecía como una duna en nuestro corazón para comenzar a tragárselo todo a su alrededor, tan lentamente como el último paso del último dromedario que caía enfermo.
sábado, mayo 19
Austro
Llegó a ítaca con una voz consumida en el fuego de las olas. Nadie le esperaba. Aquel manto tejido de día y destejido por las noches fue una ilusión para alimentar la esperanza de los guerreros que regresan a su patria. Quien se ha ido debería saber que más le valdría un oráculo grato a su muerte en la batalla. A menos de que su destino sea el viaje. En ese caso, quédate donde te reciban. No por nada tu regreso siempre será a una isla. La metáfora no miente: esa isla eres tú mismo, rodeado de seres fantásticos más allá de tu mirada ansiosa.




