No he llevado un diario de mis sueños
pero los sueños se han colado
en mis arterias con la risa fingida
de quien se oculta.
Los sueños no son más que materia
de fragmentos infelices renovándose.
No son más que ectoplasma en latencia,
acechando para dominarlo todo de su presa.
No son lo que piensas ni lo que quiero,
avanzan lento como una premonición
y se levantan sobre el pecho
del que no puede despertar.
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