Arrojó la piedra tan lejos como pudo:
ni un silencio rancio se hizo en el aire.
Arrojó la piedra tan lejos que nadie cercano
la escuchó caer y hacerse pedazos:
silencios amortiguados por otros silencios.
La arrojó tan cerca que nadie pudo escucharla
sino a lo lejos, donde nadie la conocía.
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