En
los ochenta aprendí artes marciales
igual
a miles de niños que vieron Karate Kid.
Mi maestro Sol Kim era un coreano
al
que le pasaban por encima
automóviles
y partía en dos una pila
de
ladrillos o una tabla.
Años
más tarde supe lo poco que le sirvió
cuando
un par de sicarios
lo
tomaron desprevenido en su gimnasio.
En
las calles de la ciudad
todo cambia sin remedio:
han talado muchísimos árboles
y cada vez construyen más edificios
que obstruyen la luz del sol.
han talado muchísimos árboles
y cada vez construyen más edificios
que obstruyen la luz del sol.